La Fed elevó su proyección de tasa para 2027 a 4,1% y retrasó la convergencia de la inflación al 2%, reforzando un escenario monetario restrictivo.
Las nuevas proyecciones de la Reserva Federal dejaron un cambio considerablemente más profundo que el movimiento de tasas anunciado ayer: el escenario de una rápida normalización monetaria prácticamente desapareció de las previsiones del banco central. La mediana de la tasa para 2027 subió desde 3,6% hasta 4,1%, eliminando por ahora el recorte que todavía se contemplaba hace apenas tres meses.
El cambio también es visible para 2026. La mediana de la tasa al cierre del año aumentó desde 3,8% proyectado en junio hasta 4,1%, mientras 16 de los 18 participantes que entregaron estimaciones contemplan al menos un incremento adicional durante el año. La señal para los mercados, por lo tanto, no está únicamente en la subida conocida ayer, sino en la posibilidad de que las condiciones monetarias permanezcan restrictivas durante más tiempo de lo anticipado.
La inflación explica buena parte de este reajuste. La Fed elevó desde 3,6% hasta 3,7% su estimación de inflación PCE para 2026 y desde 3,3% hasta 3,4% la subyacente. La convergencia hacia el objetivo también aparece más lenta: el organismo proyecta un PCE de 2,3% en 2027, 2,1% en 2028 y 2,0% recién en 2029.
Al mismo tiempo, estas mayores presiones inflacionarias no están acompañadas por un deterioro significativo de la actividad económica. La previsión de crecimiento para 2026 mejoró desde 2,2% hasta 2,3%, mientras el desempleo esperado cayó desde 4,3% hasta 4,1%. Esta combinación entrega a la Fed mayor margen para mantener una política restrictiva sin que, por ahora, el mercado laboral obligue a priorizar estímulos.
Desde mi perspectiva, el mensaje más relevante no fue la subida de 25 puntos base, ampliamente anticipada, sino la desaparición del escenario de una normalización rápida de las tasas. La Fed está mostrando que prefiere asumir el riesgo de mantener condiciones financieras restrictivas durante más tiempo antes que permitir una nueva aceleración inflacionaria.
El mercado ya comenzó a incorporar este escenario y asigna aproximadamente 50% de probabilidad a otra subida en octubre. Los próximos datos de inflación y empleo serán determinantes para definir la velocidad del siguiente movimiento, pero el cambio de fondo ya está planteado. La pregunta para los mercados ya no es si la Fed volvió a subir las tasas, sino durante cuánto tiempo estará dispuesta a mantener este nuevo ciclo de endurecimiento.
Sergio Cisternas, Analista de mercados EBC Financial Group




