Exportaciones de vino de California se desploman 35% y profundizan la mayor crisis del sector en décadas

Caída de la demanda, exceso de uvas, importaciones baratas y boicots comerciales han golpeado con fuerza a la industria vitivinícola de California, que enfrenta cierres de bodegas, despidos y la mayor reducción de viñedos en años.

La industria vitivinícola de California atraviesa su crisis más severa en décadas. El exceso de producción de uvas, la caída del consumo, el ingreso de vinos importados de bajo precio y tensiones comerciales han generado un fuerte deterioro del sector, con despidos, cierre de bodegas y reducción de viñedos en distintas zonas productoras.

En 2025, las exportaciones estadounidenses de vino sumaron USD 805 millones, lo que representó una caída de 35% frente al año anterior, una de las reducciones más pronunciadas registradas por la industria, según datos citados por Los Angeles Times.

Boicots comerciales golpean el principal mercado externo

El impacto se profundizó por los boicots aplicados en Canadá —principal destino internacional del vino californiano— en respuesta a tensiones comerciales con Estados Unidos. Según Wine Institute, estas medidas eliminaron aproximadamente USD 360 millones en ingresos potenciales para el sector.

La pérdida de ese mercado ha afectado no solo a los productores, sino también a actividades asociadas como logística, distribución y ventas tanto en Estados Unidos como en territorio canadiense.

Sobreoferta de uvas y recorte de producción

El problema estructural del sector es la sobreoferta de uvas, con viñedos produciendo más de lo que el mercado puede absorber.

Stuart Spencer, propietario de St. Amant Winery y director ejecutivo de la Lodi Winegrape Commission, señaló que durante la última vendimia debió dejar cerca de 50 toneladas de uvas sin cosechar porque los costos de recolección y procesamiento superaban el valor de venta estimado.

Situaciones similares se repiten en distintas zonas del Valle Central de California, donde varios productores han optado por arrancar viñedos o reducir plantaciones ante la imposibilidad de colocar el excedente.

Cierres de plantas y despidos en grandes compañías

La crisis también alcanza a los grandes actores del mercado. E. & J. Gallo, el mayor proveedor de vino en Estados Unidos, anunció el cierre de una planta en St. Helena y el despido de 93 trabajadores.

Por su parte, Jackson Family Wines cerró su bodega Carneros Hills y desvinculó a 13 empleados, mientras que Constellation Brands informó el cierre de Mission Bell Winery en Madera y el despido de 212 trabajadores.

Esta última compañía busca ahorrar USD 200 millones hacia 2028, priorizando su negocio cervecero frente al vino.

Cambios generacionales reducen el consumo

El sector también enfrenta transformaciones en el perfil del consumidor. Los baby boomers, tradicionalmente los mayores compradores de vino, reducen su consumo a medida que envejecen.

Al mismo tiempo, las generaciones más jóvenes —millennials y generación Z— muestran menor interés por el vino y por el alcohol en general, inclinándose por cervezas artesanales o bebidas espirituosas premium.

Además, el aumento de ventas de alcohol observado durante los primeros años de la pandemia fue temporal. Con el retorno de los gastos en viajes, entretenimiento y actividades fuera del hogar, ese impulso desapareció.

Importaciones baratas presionan el mercado

Otro factor clave es el aumento de vinos importados a bajo precio, especialmente desde Chile y Australia.

La normativa estadounidense permite que hasta 25% del contenido de un vino etiquetado como “americano” provenga de vino extranjero, lo que facilita que grandes productores mezclen vino importado con producto local, reduciendo el valor de la uva californiana y afectando a los viticultores.

Pequeñas bodegas buscan nuevos nichos

A pesar del contexto adverso, algunas bodegas pequeñas exploran nuevas estrategias para atraer consumidores jóvenes.

Andrew Jones, fundador de Field Recordings en Paso Robles, señaló que su bodega ha incrementado ingresos apostando por vinos blancos más ácidos y tintos frescos, estilos que atraen a nuevas generaciones.

También identifica oportunidades en formatos alternativos como el vino en envases “bag-in-box” de tres litros, más económicos de transportar que las botellas de vidrio.

Un sector histórico ante un punto de inflexión

La tradición vitivinícola de California se remonta al siglo XVIII, cuando el fraile Junípero Serra introdujo las primeras vides europeas. Tras la devastación causada por la ley seca en 1920, la industria se reconstruyó después de la Segunda Guerra Mundial y alcanzó reconocimiento mundial tras el histórico Juicio de París de 1976, cuando vinos californianos superaron a etiquetas francesas en una cata a ciegas.

Décadas de expansión llevaron a un crecimiento sostenido del sector, pero desde 2017 la demanda comenzó a estancarse mientras las plantaciones seguían aumentando, lo que finalmente desembocó en el actual exceso de producción.

Hoy, la combinación de cambios en el consumo, presión de importaciones y tensiones comerciales coloca a la industria del vino de California frente a uno de los desafíos más complejos de su historia reciente.