Las proyecciones a 12 meses bajaron a 2,03% en enero y se mantienen dentro del rango objetivo, consolidando un escenario de precios controlados para este año y el siguiente.
Las expectativas de inflación a 12 meses de los analistas económicos y del sistema financiero se redujeron de 2,13% en diciembre de 2025 a 2,03% en enero de 2026, ubicándose prácticamente en el centro del rango meta establecido por el Banco Central. Este ajuste confirma que el mercado percibe una trayectoria de precios estable y predecible en el corto y mediano plazo.
El dato resulta clave para la toma de decisiones de inversión y consumo, ya que unas expectativas ancladas contribuyen a reducir la volatilidad financiera y fortalecen la credibilidad de la política monetaria. En un contexto regional todavía expuesto a presiones externas, la convergencia hacia el 2% refuerza la percepción de estabilidad macroeconómica.
Proyecciones para 2026 y 2027
En enero, todos los agentes económicos mantuvieron sus proyecciones de inflación dentro del rango meta para 2026 y 2027. Las estimaciones para ambos años se ubican entre 2,00% y 2,20%, lo que evidencia consenso sobre un escenario de control de precios en el mediano plazo.
En el caso específico de 2026, los analistas económicos redujeron su previsión de inflación de 2,10% a 2,00% entre diciembre y enero. El sistema financiero, por su parte, ajustó su estimación de 2,15% a 2,05%. Las entidades no financieras proyectan una inflación de 2,20%.
Impacto en la economía
La consolidación de expectativas dentro del rango meta no solo reduce la incertidumbre, sino que también abre espacio para decisiones de política monetaria más previsibles. Un entorno de inflación controlada favorece el crédito, la inversión privada y la planificación empresarial, factores determinantes para sostener el crecimiento en 2026.
Si la tendencia se mantiene, el país podría ingresar a un ciclo prolongado de estabilidad de precios, condición necesaria para fortalecer la competitividad y el dinamismo económico.






