Escalada militar y crisis energética empujan a los inversores hacia activos refugio

El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha desatado un shock energético y financiero que reconfigura las expectativas de inflación, política monetaria y comercio global. Con el Estrecho de Ormuz operando a una fracción de su capacidad y el riesgo geopolítico en máximos de décadas, los mercados registran una fuerte migración hacia activos refugio, alzas en los rendimientos de los bonos y ampliación de diferenciales de crédito, mientras el oro y el dólar consolidan su rol como ejes de estabilidad en un entorno de volatilidad extrema.

El panorama financiero internacional se encuentra bajo una presión extrema luego del inicio del conflicto militar entre Estados Unidos e Israel contra Irán, la cual ha alterado profundamente las expectativas de inflación, las políticas de los bancos centrales y las alianzas comerciales de las principales potencias. Con el Estrecho de Ormuz operando a una fracción de su capacidad y el riesgo geopolítico alcanzando niveles no vistos en décadas, los inversores han iniciado una migración masiva hacia activos refugio, mientras los indicadores de volatilidad estacional del primer trimestre del año amplifican los movimientos bruscos en la renta variable y el mercado de crédito.

En el frente político y militar de Estados Unidos, el presidente Donald Trump ha mantenido una postura de máxima presión, afirmando que la campaña militar avanza sustancialmente por delante del calendario previsto, aunque inicialmente se contemplaban de cuatro a cinco semanas de operaciones. Trump ha asegurado que el país dispone de un suministro de municiones prácticamente ilimitado para sostener el conflicto y que la Marina escoltará petroleros en el Estrecho de Ormuz si es necesario para garantizar el libre flujo de energía. No obstante, la administración enfrenta críticas internas de legisladores con acceso a información clasificada, quienes sostienen que las declaraciones sobre las amenazas iraníes carecen de fundamento sólido. La tensión ha escalado tras el ataque con drones a la embajada de Estados Unidos en Riad y el reporte de seis militares estadounidenses muertos en combate, lo que llevó al Departamento de Estado a ordenar la evacuación de personal no esencial en los Emiratos Árabes Unidos. A nivel diplomático, Trump ha endurecido su retórica contra aliados europeos, calificando a España de poco cooperativa y ordenando la cancelación de todos los acuerdos comerciales con el país ibérico, mientras criticaba al Reino Unido por su postura respecto a las islas Chagos y su reticencia a sumarse plenamente a la ofensiva.

En el ámbito monetario, los gobernadores de la Reserva Federal han expresado su preocupación por el impacto de la guerra en la estabilidad de precios. Neel Kashkari señaló que la inflación se dirigía al objetivo del 2% hasta el estallido del conflicto, pero que ahora la incertidumbre domina las previsiones de marzo. Por su parte, John Williams enfatizó que la política de tipos está bien posicionada, aunque reconoció que los aranceles son un motor de inflación. El mercado ha reaccionado ajustando las apuestas de recortes de tipos; las probabilidades de ver dos o más bajas de la Fed cayeron al 57%, mientras que el rendimiento del bono a 10 años escaló hasta el 4.1%, marcando su mayor aumento en dos días desde abril pasado.

A pesar del ruido geopolítico, el sector corporativo tecnológico continúa su carrera por la supremacía en inteligencia artificial y hardware. Meta ha anunciado la creación de una nueva organización de ingeniería de IA aplicada para acelerar la integración de modelos generativos. Simultáneamente, Apple presentó sus nuevos modelos MacBook Pro y MacBook Air impulsados por los chips M5, M5 Pro y M5 Max, reforzando su ecosistema de alto rendimiento. En el sector minorista, Target reportó ventas de 30,450 millones de dólares, superando ligeramente las estimaciones, aunque con una caída en ventas comparables del 2.5%. Por otro lado, la firma de Cathie Wood registró salidas netas por 1,700 millones de dólares en el último mes, reflejando el éxodo de los inversores de activos de riesgo. En el mercado de crédito, los diferenciales de los bonos basura tecnológicos se ampliaron hasta los 556 puntos básicos, situándose 195 puntos por encima del resto del mercado, un nivel que sugiere que la venta masiva en el crédito corporativo podría estar apenas comenzando.

Europa se encuentra en una posición delicada ante las amenazas arancelarias de Trump. El canciller alemán, Friedrich Merz, ha intentado mediar subrayando que cualquier acuerdo comercial con la UE debe incluir a España, a pesar de las amenazas de embargo directo desde Washington. El gobierno español ha respondido que cuenta con recursos para contener el impacto de un embargo y exige el cumplimiento del derecho internacional. En el Reino Unido, la canciller Rachel Reeves se mostró optimista sobre la permanencia del acuerdo comercial bilateral, desvinculando las decisiones sobre Irán de los lazos comerciales con EE. UU. Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, calificó una posible operación terrestre israelí en el Líbano como un error estratégico y ordenó el despliegue del portaaviones Charles de Gaulle hacia el Mediterráneo. En términos económicos, la inflación de la zona euro para febrero se estimó en el 1.9%, mientras que Peter Kazaks del BCE sugirió que los tipos actuales siguen siendo apropiados, aunque la lectura final de inflación dictará una postura de extrema cautela.

El Estrecho de Ormuz se mantiene como el epicentro del shock económico en Asia y el mercado energético. El tráfico marítimo se desplomó un 81% el 1 de marzo, con embarcaciones en patrones de espera y tráfico mínimo. Irak ha anunciado que se verá obligado a reducir su producción en más de 3 millones de barriles diarios si persiste el bloqueo, habiendo detenido ya operaciones en West Qurna 2 y Rumaila. En contraste, Venezuela ha visto un incremento del 32% en sus exportaciones de crudo hacia EE. UU. y un aumento hacia Europa, mientras que sus envíos a Asia cayeron un 67%. Rusia reporta un aumento del interés de India por su petróleo, mientras que su comercio de granos con Irán se ha estancado tras los ataques cruzados que alcanzaron el sitio nuclear de Natanz y el aeropuerto de Mehrabad en Teherán.

Como conclusión del panorama de los mercados, nos encontramos en un escenario de extrema cautela y revalorización forzada de activos. La combinación de un shock de oferta energética con una administración estadounidense dispuesta a utilizar el arsenal arancelario y militar de forma unilateral ha roto los modelos de previsión tradicionales. El escenario más probable para el futuro cercano es la persistencia inflacionaria; el incremento en los costes de energía y fletes, sumado a los aranceles propuestos por Trump de hasta el 15%, impedirá que los bancos centrales realicen los recortes de tipos que el mercado esperaba. Aunque históricamente estos eventos no dañan la visión alcista a largo plazo, la divergencia en los diferenciales de crédito tecnológico indica que el mercado espera una corrección profunda. El oro tiene un camino despejado hacia los 6,000 dólares si la incertidumbre nuclear escala, pero el dólar estadounidense se mantendrá como el activo hegemónico absoluto mientras no exista una vía de salida clara al conflicto.

Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group