El mayor punto de inflexión digital: 75% de bancos ya invierten en IA para frenar la nueva ola de ciberataques

El sector financiero acelera la modernización de su infraestructura tecnológica ante el incremento de amenazas digitales.

La banca vive un momento decisivo. Mientras la transformación digital avanza a toda velocidad, las instituciones financieras necesitan adoptar nuevas tecnologías para ser más eficientes y competitivas. En este contexto, la inteligencia artificial (IA) se ha convertido en la principal aliada para proteger el activo más sensible del sector: los datos de sus clientes.

De acuerdo con el Kyndryl Financial Services Readiness Report 2025, el 75% de los líderes de banca y finanzas ya está invirtiendo en IA para reforzar su ciberseguridad, y en el último año estas crecieron en promedio 33%. La razón es clara: el 78% de las entidades financieras sufrió al menos una interrupción operativa por ataques digitales durante 2024, un nivel de riesgo que está obligando a replantear la infraestructura tecnológica del sector.

Este enfoque conservador se replica también a nivel local. En Perú, el 70% de las empresas invierte en ciberseguridad recién después de haber sufrido un ataque, según la Escuela de Educación Superior Cibertec, una lógica reactiva que incrementa la exposición al riesgo en sectores críticos como el financiero. A ello se suma el peso de infraestructuras obsoletas destaca el informe de Kyndryl: hoy, el 26% de las redes, servidores y sistemas críticos está al final de su vida útil, y el 58% de los ejecutivos reconoce que la innovación se ve limitada por las restricciones del stack tecnológico.

A este desafío se añade un factor geopolítico inevitable. La soberanía digital se ha convertido en prioridad según destaca el informe de Kyndryl: el 79% de los líderes bancarios manifiesta preocupación por los riesgos de almacenar información en nubes globales, y el 46% ya está revisando sus políticas de gobernanza de datos. En Europa, regulaciones como DORA están impulsando a las entidades financieras a fortalecer sus capacidades operativas y de resiliencia digital, lo que ha acelerado la adopción de tecnologías avanzadas, incluida la IA agéntica, para casos de uso como la evaluación automatizada de riesgos de proveedores, la detección de anomalías en tiempo real y el monitoreo continuo. En este contexto, el acompañamiento de socios tecnológicos con experiencia en entornos críticos se vuelve cada vez más relevante para facilitar el cumplimiento regulatorio y la transformación operativa de las organizaciones.

IA agéntica: el próximo salto

La banca dará un paso más allá con la adopción de IA agéntica, capaz de ejecutar tareas complejas con supervisión humana. Sus primeros usos estarán en procesos de alto impacto como “conozca a su cliente” (KYC), prevención de lavado de dinero y monitoreo de cumplimiento, áreas que consumen miles de horas y donde la automatización puede marcar la diferencia.

“La banca ya no puede darse el lujo de detenerse: en un entorno donde los riesgos crecen más rápido que la tecnología, la modernización dejó de ser un proyecto operativo para convertirse en una decisión estratégica. Solo una infraestructura moderna —segura, flexible y preparada para IA— puede salvaguardar la continuidad del negocio y la confianza del cliente frente a la disrupción, el fraude y la creciente complejidad digital”, señaló Rodolfo Armellini, Gerente General de Kyndryl para Latinoamérica Suroeste.

La evolución del sector evidencia que la modernización tecnológica y la adopción de inteligencia artificial ya no constituyen una ventaja competitiva, sino un requisito estructural para garantizar continuidad operativa, solidez regulatoria y protección frente a un panorama de riesgos en constante escalada. En un entorno donde las amenazas crecen al mismo ritmo que la complejidad digital, las instituciones financieras que aceleren la renovación de sus infraestructuras y capacidades analíticas estarán mejor preparadas para sostener la confianza de los usuarios y asegurar la resiliencia del sistema financiero en los próximos años.