El “efecto Trump” reaviva la volatilidad tras los datos de inflación

Los mercados globales cerraron con alta volatilidad tras los datos de inflación en Estados Unidos, en un contexto marcado por la presión política de Donald Trump sobre la Reserva Federal, tensiones geopolíticas y nuevas fricciones comerciales, factores que comenzaron a pesar más que la política monetaria en las decisiones de los inversionistas.

La jornada en los mercados financieros globales ha estado marcada por una compleja interacción entre los datos de inflación en Estados Unidos, la retórica política de la administración Trump y un reajuste estratégico en las carteras de inversión. A pesar de un reporte de precios que inicialmente alivió las presiones sobre la Reserva Federal, el optimismo se desvaneció ante las tensiones en Oriente Medio y las nuevas restricciones comerciales en el sector tecnológico. Los operadores de Wall Street ejecutaron ventas coordinadas en acciones, bonos y dólares, mientras el mercado digiere un panorama donde la política fiscal y las tensiones arancelarias comienzan a rivalizar con la política monetaria como principales motores de volatilidad.

En el frente macroeconómico estadounidense, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de diciembre presentó una lectura mixta que no logró alterar drásticamente las previsiones sobre una pausa en el ciclo de recortes de tipos de la Reserva Federal. El IPC subyacente (Core CPI) anual se situó en el 2.6%, ligeramente por debajo del 2.7% pronosticado, mientras que la cifra mensual avanzó un 0.2%. El IPC general anual se mantuvo en el 2.7%, cumpliendo con las expectativas del mercado tras un incremento mensual del 0.3%. No obstante, el «Supercore CPI» anual mostró una resistencia preocupante al ubicarse en 2.74%, frente al 2.7% previo. Tras conocerse estos datos, los futuros de los tipos de interés a corto plazo saltaron, reflejando que los operadores aumentaron sus apuestas por futuros recortes, aunque los mercados de dinero aún sitúan la próxima reducción potencial hacia mediados de 2026.

El presidente Donald Trump no tardó en reaccionar a estas cifras a través de Truth Social, calificándolas de «grandes números de inflación» que otorgan a Jerome Powell —a quien se refirió nuevamente como «ese tonto» y «Jerome ‘demasiado tarde’ Powell»— la oportunidad de bajar las tasas. Trump insistió en que Powell «debería ser removido pronto» y que, históricamente, las tasas bajaban ante buenas noticias económicas. El mandatario también expresó su desacuerdo con Jamie Dimon, CEO de JPMorgan, subrayando que las tasas de interés deberían ser más bajas para fomentar el dinamismo. En el ámbito fiscal, el Tesoro de EE. UU. informó un déficit presupuestario de $145,000 millones para diciembre, una cifra récord para dicho mes, aunque ligeramente inferior al consenso de $150,000 millones.

Desde la Reserva Federal, las voces fueron cautas. Thomas Barkin (Richmond) señaló que, aunque las empresas tienen más confianza sobre los resultados de los aranceles que en el pasado, persiste la presión de costos. Barkin enfatizó que «ninguna reunión individual importa tanto» y que la inflación, aunque superior al objetivo, no parece estar acelerándose. Por su parte, Alberto Musalem (St. Louis) afirmó que ve pocas razones para una mayor relajación de la política a corto plazo, describiendo la economía como «bastante robusta» con expectativas de crecimiento por encima del potencial en 2026. Musalem advirtió que el riesgo de persistencia inflacionaria continúa presente y que la política actual está cerca del nivel neutral. Paralelamente, Kevin Hassett, asesor de la Casa Blanca, concluyó sus comentarios en Fox Business asegurando que «la batalla contra la inflación va por nuestro camino» y que la economía funciona con la mayor eficiencia posible.

En el ámbito empresarial, el inicio de la temporada de resultados bancarios ejerció presión a la baja. JPMorgan Chase decepcionó a los inversores debido a ingresos por banca de inversión inferiores a lo esperado, con caídas tanto en suscripción de valores como en asesoría de fusiones. Su CEO, Jamie Dimon, advirtió que los déficits fiscales eventualmente «morderán» y que la geopolítica representa un riesgo mayor, aunque el panorama macro a corto plazo es positivo. Dimon también confirmó que el banco está reconstruyendo la pila tecnológica de Apple Card para integrarla en su ecosistema. En el sector de consumo, Amazon ha comenzado a presionar a sus proveedores para obtener descuentos de entre el 3% y el 30% antes de un fallo clave de la Corte Suprema sobre los aranceles.

El sector tecnológico enfrentó vientos en contra tras informes de que China está restringiendo la compra de chips de Nvidia ($NVDA). Aunque el Departamento de Comercio de EE. UU. suavizó ciertos criterios para la exportación de los chips H200 bajo revisiones caso por caso para verificar procedimientos de seguridad, el BIS confirmó que estos productos están cubiertos por reglas de licencia de exportación. En medio de esta competencia, la startup Etched recaudó $500 millones en una ronda liderada por Stripes y Peter Thiel para desafiar el dominio de Nvidia. Por otro lado, Meta ($META) anunció planes para duplicar su capacidad de gafas de IA Ray-Ban a 20 millones de unidades en 2026, mientras que Microsoft ($MSFT) lanzó una nueva iniciativa para construir infraestructura de IA comunitaria. Netflix ($NFLX) también fue noticia al considerar enmendar su oferta por Warner Bros ($WBD) para convertirla totalmente en efectivo.

El mercado energético experimentó una escalada significativa. El crudo WTI cerró con un alza del 2.77% hasta los $61.15 por barril, mientras que el Brent subió un 2.51% situándose en $65.47. Este repunte fue impulsado por la retórica agresiva del Presidente Trump hacia Irán, cancelando reuniones con funcionarios iraníes debido a la represión de manifestantes y alentando a los «patriotas iraníes» a tomar instituciones. Trump advirtió que Irán «mejor que se comporte» y que tomará acciones muy fuertes si el régimen ejecuta manifestantes. Mientras tanto, Elon Musk ofreció Starlink gratuito en Irán ante el bloqueo de internet. En Venezuela, la producción de crudo cayó a 880,000 bpd desde los 1.16 millones de noviembre, mientras EE. UU. busca incautar decenas de petroleros vinculados al país, a pesar de la reciente liberación de un ciudadano estadounidense por parte del gobierno interino venezolano.

En Europa, el Banco Central de Francia prevé un crecimiento del 0.2% para el cuarto trimestre, mientras que el Banco Mundial ajustó su pronóstico para la Eurozona a un 0.9% en 2026. La Unión Europea, a través de Kaja Kallas, busca finalizar un vigésimo paquete de sanciones contra Rusia en febrero y discute sanciones adicionales contra Irán, cuyo embajador ya ha sido convocado. El Banco Central Europeo (BCE) informó que sus reservas de divisas cayeron a €330,300 millones.

En Asia, el panorama es de contrastes. El Banco Mundial revisó al alza el crecimiento de China para 2026 al 4.4% (desde el 4.0% previo), mientras el comercio total del gigante asiático en 2025 subió un 3.8% interanual. El Banco Popular de China (PBOC) inyectó 240,800 millones de yuanes a través de repos inversos de 7 días. En Japón, los índices de manufactura mostraron un ligero retroceso en enero, pero la atención se centró en la posible disolución del parlamento el miércoles. En Corea del Sur, la tasa de desempleo de diciembre saltó al 4.0%, su nivel más alto desde febrero de 2021, muy por encima del 2.7% esperado. Finalmente, en Nueva Zelanda, los permisos de construcción mostraron una recuperación del 2.8%.

Desde mi perspectiva técnica, los mercados se encuentran en un punto de inflexión estructural. La euforia inicial por los datos de inflación está siendo opacada por una realidad fiscal más compleja, Estados Unidos está operando con déficits récord que, tarde o temprano, presionarán la curva de rendimientos al alza, independientemente de lo que decida la Reserva Federal.

Desde el escenario de «Aterrizaje Suave Dirigido» (60% de probabilidad), la inflación continuará convergiendo lentamente hacia el 2% en 2026, permitiendo a la Fed realizar ajustes técnicos. Sin embargo, el «efecto Trump» y su política de aranceles actuarán como una fuerza inflacionaria de segunda ronda que limitará la agresividad de los recortes de tasas. El dólar mantendrá su fortaleza estructural frente al yen y el euro debido al diferencial de crecimiento y rendimientos.

Una escalada real en Irán o un endurecimiento de la guerra comercial con China (específicamente en el sector de semiconductores) podría enviar al crudo por encima de los $75 rápidamente. En este escenario, veríamos una rotación masiva hacia activos de refugio, castigando a las empresas tecnológicas de alta valoración que dependen de cadenas de suministro globales.

El mercado de bonos está enviando señales de alerta. Las subastas del Tesoro (como la de 30 años a un rendimiento de 4.825%) muestran que la demanda es sólida pero exigente en precio. Si el déficit continúa expandiéndose al ritmo actual, las AFORE y otros inversores institucionales podrían empezar a exigir primas de riesgo mayores, lo que enfriaría el mercado bursátil incluso si los beneficios empresariales son buenos.

Los inversores deben priorizar la selectividad. El sector financiero estadounidense parece robusto ante la desregulación, pero el sector tecnológico enfrentará una volatilidad extrema por las licencias de exportación. El 2026 será el año donde el crecimiento de la productividad (apoyada en la IA) deberá demostrar que puede compensar el alto costo del capital y las barreras comerciales.

Felipe Mendoza, CEO IMB Capital Quants