El edificio que enseñó a Lima a construir distinto

La Torre Interbank es referente de edificaciones de alta complejidad, aprendizaje y visión de largo plazo.

A 25 años de su inauguración, la Torre Interbank sigue siendo un referente técnico para el sector construcción peruano. No solo por su imagen reconocible en el paisaje urbano, sino por las decisiones constructivas que implicó levantar una torre inclinada, con cinco niveles de sótanos, en una ciudad sísmica y en una época previa a las herramientas digitales que hoy son estándar en la industria.

Inaugurado en enero de 2001, este edificio, con un diseño realizado por el arquitecto austriaco Hans Hollein, inspirado en la fuerza de edificaciones como Sacsayhuamán y la precisión de Sillustani, introdujo desafíos poco habituales para su momento. La torre principal de 20 pisos con un área de 16,000 m2, y el zócalo de piedra maciza tallada, simulando a la fortaleza inca; exigieron una planificación y ejecución rigurosa. La inclinación, con un desplome de tres metros en la parte superior, requirió un control geométrico permanente, una secuencia constructiva precisa y una coordinación rigurosa entre estructura, fachada e instalaciones. La segunda torre consta de 6 pisos, con un área de 8,870 m2.

La obra que no se ve: sótanos, método y disciplina

Si la torre concentró la atención pública, el mayor desafío estuvo bajo tierra. Los cinco sótanos del complejo, con un área techada de 23,500 m² destinados para estacionamiento, concentraron gran parte del riesgo del proyecto: excavación profunda, contención, drenaje y coordinación de servicios en un entorno urbano de alta congestión. Con el paso del tiempo, esta etapa invisible confirmó una de las lecciones más claras del sector: los sótanos condicionan tanto la construcción como la operación futura del edificio.

La ejecución estuvo a cargo de COSAPI, que asumió el reto de convertir una geometría singular en una obra estable y de alto desempeño. “Esta torre es un ejemplo de cómo la ingeniería y la disciplina constructiva permiten materializar geometrías complejas sin comprometer desempeño ni seguridad. A 25 años, el edificio demuestra que el verdadero éxito de una obra se mide en el tiempo”, señaló Roberto Von, gerente de proyectos de COSAPI, quien lideró al equipo que construyó esta emblemática edificación.

Infraestructura corporativa pensada para perdurar

El enfoque integral del proyecto también se refleja en elementos poco comunes para su época, como el helipuerto ubicado en la parte superior del edificio, siendo el primero en contar con esta una estructura similar y a esa altura, en Lima. Más allá de lo simbólico, su incorporación implicó consideraciones estructurales, de carga y de operación que reforzaron el carácter del edificio como infraestructura corporativa, no solo como torre de oficinas. Asimismo, la fachada metálica elaborada con 16,000 metros de tubería de titanio más su iluminación con controles para variarlos, rompen la monotonía del entorno.

Un cuarto de siglo después, la Torre Interbank permite hablar de un tema cada vez más relevante para la industria: el ciclo de vida de los edificios. Mantenimiento, impermeabilización y gestión continua forman parte de una etapa inevitable que define la verdadera calidad de una obra. En ese sentido, el edificio confirma una premisa conocida entre ingenieros y constructores: no existen edificios terminados, sino edificios bien gestionados.

Para el sector construcción, sigue siendo una referencia vigente de cómo enfrentar la complejidad, aprender de ella y construir con visión de largo plazo.