Economía peruana cayó un 0.55% en 2023, peor resultado desde 1998, sin considerar la pandemia

De acuerdo con el reciente informe de producción del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en 2023, el PBI cayó un 0.55%. Luego de tres trimestres en negativo, en el cuarto se produjo una disminución del 0.4%, dados los resultados en los sectores construcción (-5.6%), manufactura (-4.8%), pesca (-3.6%) y agropecuario (-2.1%).

Para darnos una idea de la magnitud de estos resultados, el último trimestre con resultados negativos antes de esta racha aciaga (excluido 2020, año de la pandemia) fue el tercer trimestre de 2009, lo que fue consecuencia de la crisis financiera mundial. Peor aún, no se había registrado un año con una variación negativa desde 1998, cuando nuestra economía cayó un 0.4%.

Diversos factores propiciaron que la actividad económica retroceda el año pasado. En primer lugar, la producción en la primera mitad de 2023 se vio afectada por el brote de gripe aviar, el cual ralentizó el sector avícola. En segundo lugar, el bloqueo de carreteras y las movilizaciones sociales, a inicios de año, afectaron los sectores comercio, construcción, transporte y minería. Por último, las anomalías climáticas, que empezaron en abril, con aumentos de temperaturas, sumadas a las sequías en el sur del país, a fines de 2022, redujeron los rendimientos de productos frutales y afectaron en la disponibilidad de anchoveta, de acuerdo con el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP).

Por un lado, el sector que tuvo la mayor contribución negativa a este resultado fue manufactura, debido al retroceso del subsector no primario (-8.1%) y primario (-2.8%). El resultado del primero tuvo como causa la producción de bienes intermedios (-9.6%), bienes de consumo (-7.4%) y bienes de capital (+7.9%), mientras que el desempeño del segundo estuvo asociado con una mayor producción en la fabricación de productos de la refinación del petróleo (+26.9%), contrarrestada por la elaboración y conservación de pescado, crustáceos y moluscos (-24.5%).

Por otro lado, el sector que más contrarrestó el resultado negativo de la producción el año pasado fue minería e hidrocarburos, gracias a la producción de cobre, que aumentó un 12.8% y mantuvo una contribución de 6.4 puntos porcentuales (p.p.) al sector, y de zinc (+7.2%). Esto fue atenuado por la producción de plata (-1.33%) y estaño (-7.1%). Dicho resultado positivo se explica por la mayor producción de cobre de la minera Quellaveco en el segundo trimestre. Sin embargo, se observa una pérdida de dinamismo para el tercer y cuarto trimestre. A fin de mantener una tendencia positiva en 2024, se requerirá la ejecución de proyectos mineros. En cartera se tienen 51 y suman un monto de inversión de US$ 54,556 millones, según el Ministerio de Energía y Minas.

Se observan resultados mixtos en los que algunos sectores mantienen una tendencia a partir del segundo trimestre. Por ejemplo, excepto en junio, el sector agropecuario presentó resultados negativos desde abril hasta octubre, lo que se atribuye principalmente a la disminución en la producción avícola y de huevos, debido a la incidencia de la gripe aviar. Sin embargo, hacia el cierre del año, esta reducción se vio parcialmente mitigada por la implementación de vacunas para aves domésticas. Por su parte, los sectores comercio y minería e hidrocarburos mantienen una tendencia a la baja.

En el caso del sector pesquero, se observan una fuerte caída y una posterior recuperación. Se destaca la reducción del 61% en el segundo trimestre y una ligera caída del 3.6% en el cuarto trimestre, cifras que lo convierten en el sector más golpeado. Estas variaciones se explican por los efectos climatológicos que impidieron la apertura de la primera temporada de pesca durante la primera mitad del año. Sin embargo, parte de este impacto fue mitigado gracias a la apertura de la segunda temporada de pesca hacia el cierre de 2023.

¿QUÉ SE ESPERA PARA 2024?

En la presentación del programa monetario del 9 de febrero de 2024, el BCRP afirmó que se espera una recuperación de la economía en el primer trimestre de 2024, basada en el debilitamiento de la magnitud del fenómeno de El Niño, el cual presenta una probabilidad del 54% de presentarse de manera débil en febrero, según cifras del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño. Adicionalmente, se observa una disipación de los efectos inflacionarios, pues, en enero, la tasa de inflación se ubicó muy cerca del rango meta, con un 3.02%.

Sin embargo, esto no significa que el panorama general esté marchando bien, pues las expectativas de crecimiento para 2024 son del 2.5%, según el Banco Mundial, y del 3%, según el BCRP, en vista de que no se cuenta con motores de crecimiento como lo fue el inicio de producción de la mina Quellaveco en 2023. Además, el crecimiento proyectado no sería lo suficientemente grande como para contrarrestar el resultado negativo del año pasado, ni para acercarnos a los niveles de crecimiento observados antes de la pandemia. Por ello, se requiere un ambiente con reglas claras, que permitan recuperar la confianza empresarial.