En medio de la volatilidad global y la incertidumbre política regional, el dólar ha dejado de ocupar los titulares diarios como eje de preocupación económica. Sin embargo, los analistas advierten que este “silencio cambiario” podría ser solo una calma transitoria. ¿Qué está pasando con el tipo de cambio? ¿Por qué el mercado parece haberle quitado el foco? ¿Y qué riesgos podrían activarse en el tercer trimestre?
Una calma con fundamentos mixtos
Desde inicios de 2025, el tipo de cambio se ha mantenido sorprendentemente estable, oscilando en márgenes que no encendieron alarmas en el sector privado. Las razones: un contexto internacional moderadamente favorable, precios de exportación sólidos para commodities clave como el cobre y el litio, y una política monetaria que —por ahora— inspira confianza en los inversores.
Además, la intervención discreta pero efectiva del Banco Central, sumada a una demanda contenida de dólares por parte del sector corporativo, ha permitido que la moneda estadounidense se mantenga fuera de escena.
¿Por qué el dólar dejó de ser noticia?
“Hay una sensación de control, incluso artificial, sobre la cotización. Pero eso no significa que los riesgos hayan desaparecido”, explica Luis Barrenechea, economista senior del Instituto Peruano de Economía (IPE). El especialista agrega que “el mercado está anestesiado por una estabilidad frágil, que podría romperse si se combinan factores externos adversos con desequilibrios internos aún no resueltos”.
Los nubarrones del tercer trimestre
De cara al tercer trimestre del año, varios elementos podrían alterar esta aparente paz cambiaria:
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Escalada geopolítica en Medio Oriente, que podría disparar nuevamente los precios del petróleo y generar presiones inflacionarias globales.
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Decisiones de la Reserva Federal (FED) respecto a las tasas de interés, que afectarían los flujos de capital hacia economías emergentes.
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Factores internos, como una eventual desaceleración del crecimiento o tensión política preelectoral, que podrían incentivar una mayor dolarización de carteras y presionar al alza el tipo de cambio.
Empresarios atentos, pero no alarmados
En el ámbito corporativo, la calma cambiaria ha sido bienvenida, aunque los gerentes financieros siguen monitoreando con cautela. “Esta es una ventana de oportunidad para reestructurar pasivos en dólares o cubrir posiciones. Pero no debemos confiarnos. El dólar nunca se va realmente del radar”, afirma Carla Espinoza, directora de finanzas de una firma agroexportadora.
Conclusión
La aparente tranquilidad del dólar en el mercado peruano no significa ausencia de riesgos. El tercer trimestre se perfila como un período clave para evaluar si la estabilidad se consolida o si, por el contrario, vuelve la volatilidad. Como siempre, el tipo de cambio permanece latente en la ecuación económica, aunque ahora en silencio.






