La posibilidad de una reapertura del Estrecho de Ormuz reduce la prima de riesgo del petróleo, aunque los ataques en Arabia Saudita mantienen elevada la volatilidad del Brent y el WTI.
El petróleo opera con una moderación este viernes luego de que nuevos reportes apuntaran a que Estados Unidos e Irán están evaluando una salida gradual al conflicto, con una eventual reapertura del Estrecho de Ormuz como parte del acuerdo. Brent cotiza cerca de US$105,85 por barril, con una caída de 0,69%, mientras WTI se ubica en torno a US$93,80, retrocediendo 0,86%.
El mercado está reaccionando principalmente a la posibilidad de una reducción del riesgo de interrupciones en el suministro. Las conversaciones entre Washington y Teherán contemplarían que Irán permita nuevamente el tránsito por Ormuz a cambio de un levantamiento del bloqueo económico estadounidense, aunque todavía existen diferencias importantes entre ambas partes y no existe un acuerdo definitivo.
Este escenario está limitando el impacto de la escalada registrada en Arabia Saudita. El jueves, las autoridades saudíes informaron la interceptación de seis misiles balísticos lanzados por los hutíes de Yemen hacia zonas que incluyen Taif y Yanbu, este último un punto especialmente relevante para las exportaciones de crudo saudí a través del Mar Rojo. Los ataques elevaron nuevamente la prima geopolítica del petróleo y llevaron al Brent a subir alrededor de 3,4% durante la jornada anterior.
A mi juicio, el mercado petrolero está enfrentando actualmente dos fuerzas contrapuestas. Por un lado, cualquier avance diplomático entre Estados Unidos e Irán puede reducir rápidamente la prima de riesgo asociada a Ormuz y permitir una corrección del Brent. Por otro, mientras el estrecho continúe parcialmente restringido y persistan los ataques contra infraestructura y rutas alternativas, el mercado seguirá incorporando un componente geopolítico elevado.
Además, Arabia Saudita está incrementando nuevamente los volúmenes enviados hacia Yanbu mediante el oleoducto Este-Oeste, aunque las cargas de petróleo desde ese puerto todavía no se han normalizado completamente. Esto significa que la recuperación de las rutas alternativas aún no puede considerarse completa.
Mi escenario base es que el Brent se mantenga en una zona de US$102-US$108, con elevada volatilidad mientras el mercado evalúa la posibilidad de una reapertura de Ormuz. Si las negociaciones avanzan y se confirma un mecanismo que permita recuperar el tránsito marítimo, podríamos observar una reducción de la prima geopolítica y una presión hacia la zona de US$100.
El principal riesgo para este escenario está en una nueva escalada militar. Un deterioro de las conversaciones, nuevos ataques hutíes contra instalaciones saudíes o una interrupción mayor de las rutas de exportación podrían devolver rápidamente al Brent hacia US$110-US$115, especialmente considerando que los flujos internacionales de energía continúan condicionados por la situación en Ormuz y el Mar Rojo.
En este contexto, la evolución de las negociaciones entre Washington y Teherán seguirá siendo el principal catalizador de corto plazo para el petróleo, mientras que cualquier incidente sobre infraestructura energética podría volver a desplazar el foco del mercado desde la diplomacia hacia el riesgo de suministro.
Sergio Cisternas, Analista de mercados EBC Financial Group




