El transporte aéreo de mercancías inicia 2026 con expansión sostenida, impulsado por rutas internacionales y hubs estratégicos, mientras América Latina registra debilidad relativa.
Según la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), la demanda total de carga aérea, medida en toneladas-kilómetro de carga (CTK), aumentó 5,6% interanual en los primeros meses de 2026, mientras que la capacidad disponible (ACTK) creció 3,6%. La diferencia positiva entre demanda y oferta mejoró el factor de ocupación global, reflejando un crecimiento moderado pero consistente.
En operaciones internacionales, los CTK subieron 7,2% y la capacidad 5,7%, confirmando que el comercio transfronterizo sigue siendo el motor principal del sector.
Dinámica regional heterogénea
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Asia-Pacífico: Principal impulsor del crecimiento con 7,8% de aumento en demanda y 3,3% en capacidad. Refuerza su rol en cadenas de suministro y comercio electrónico transcontinental.
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Europa: Demanda subió 6,9% y capacidad 4,9%, con factor de carga de 54,1%, el más alto entre regiones.
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Oriente Medio: Crecimiento destacado con 9,3% en demanda y 9,9% en oferta, consolidando hubs logísticos intercontinentales.
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África: Lidera porcentualmente con 18,2% en demanda y 6,5% en capacidad, pese a su baja participación global (2,1%).
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América del Norte: Contracción leve de 0,5% en demanda y -0,2% en oferta.
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América Latina y Caribe: Demanda cae 2,0% pese a mayor capacidad (+2,3%), con factor de ocupación de 32%, el más bajo del mundo.
Corredores comerciales: expansión y excepciones
Las rutas internacionales muestran crecimiento sólido:
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África–Asia: +41,6% interanual
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Europa–Asia: +15,2% (35 meses de expansión sostenida)
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Oriente Medio–Asia: +12,9%
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Europa–Oriente Medio: +10,2%
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Europa–América del Norte: +3,8%
La única excepción fue Asia–América del Norte, que retrocedió 0,6%, un punto de atención por su participación cercana al 23% del mercado mundial.
Implicancias para logística global
El crecimiento confirma que la carga aérea sigue siendo estratégica para productos de alto valor y sensibles al tiempo, así como para el comercio electrónico internacional. Operadores, integradores y exportadores deben equilibrar oportunidades en rutas en expansión con la cautela por debilidad en América y la ruta transpacífica.
En un contexto de velocidad, confiabilidad y eficiencia digital como factores diferenciadores, el sector mantiene su relevancia global, pero enfrenta desafíos derivados de tensiones geopolíticas y cambios comerciales.






