De residuo agrícola a insumo industrial: la fibra de plátano entra en la economía circular

La industrialización del pseudotallo acelera su uso en textiles, papel y materiales sostenibles, con procesos cada vez más estandarizados y escalables.

Toneladas de troncos de plátano que antes quedaban abandonadas tras la cosecha están comenzando a convertirse en materia prima para industrias que buscan alternativas renovables. La fibra extraída del pseudotallo del banano dejó de ser una curiosidad experimental y empieza a ganar espacio en textiles, papel y materiales compuestos, impulsada por procesos industriales más eficientes y por la presión del mercado por insumos sostenibles.

El interés responde a una realidad difícil de ignorar. En el cultivo del banano, solo una fracción del peso total se destina al consumo como alimento. El resto se transforma en biomasa residual que suele desecharse en el campo. Estudios de circularidad estiman que este volumen puede alcanzar hasta 220 toneladas de residuos por hectárea, dependiendo del sistema de producción, lo que explica el creciente atractivo económico de su aprovechamiento.

De la artesanía a la fábrica

La diferencia clave frente a iniciativas anteriores es el salto hacia un modelo industrial. Las nuevas plantas de fibra de plátano organizan los residuos agrícolas como una cadena productiva formal, con estándares de calidad, trazabilidad y control similares a los de otras fibras vegetales consolidadas.

En Brasil, el tema ganó visibilidad en 2025 cuando la FIESC informó que el Instituto SENAI de Tecnología Textil, de la Confección y del Diseño participó en proyectos orientados a desarrollar telas a partir de fibra de tallo de banano, con foco explícito en aplicaciones industriales y escalabilidad.

Recepción y clasificación del pseudotallo

La operación comienza con el traslado del pseudotallo fresco desde las fincas cercanas hasta la planta. Debido a su peso y alto contenido de humedad, la logística suele ser de corto alcance para mantener la viabilidad económica.

Al ingresar, el material se clasifica por tamaño, estado y nivel de humedad. Este paso es crítico, ya que pseudotallos degradados generan fibras más cortas y con mayor cantidad de impurezas, afectando la eficiencia del proceso y la calidad final del producto.

Extracción mecánica como base del proceso

El núcleo de la fábrica es la línea de extracción. La mayoría de las plantas emplea decorticación mecánica, un método en el que rodillos y cuchillas trituran y raspan el pseudotallo para separar las fibras del material blando y húmedo.

El proceso genera dos corrientes claras: fibras vegetales por un lado y pulpa con savia por el otro. Esta ruta mecánica es considerada la más viable para producción a escala, según diversos estudios técnicos sobre fibras naturales.

Lavado, tratamiento y gestión del agua

Tras la extracción, las fibras pasan por un lavado intensivo para eliminar residuos no fibrosos, reducir olores y mejorar el tacto. Dependiendo del destino final, pueden incorporarse tratamientos biológicos o químicos controlados para optimizar propiedades físicas y mecánicas.

Uno de los puntos más sensibles del proceso es el uso de agua. Las plantas más avanzadas buscan sistemas de recirculación y tratamiento de efluentes, ya que el lavado impacta directamente en los costos operativos y en la sostenibilidad ambiental del modelo.

Secado y estandarización industrial

El secado es una etapa crítica. Se combina secado al aire con hornos de temperatura controlada para evitar la aparición de moho y asegurar un color y humedad estables. Investigaciones recientes muestran que la temperatura de secado influye directamente en la resistencia y calidad de la fibra, razón por la cual este paso se maneja como un control de proceso y no como una simple espera.

Luego, la fibra se somete a procesos de apertura y alineación, similares a los usados en otras fibras vegetales, con el fin de preparar el material para hilado, telas no tejidas o refuerzos para compuestos.

El control de calidad evalúa longitud, humedad, presencia de impurezas y, en plantas más desarrolladas, parámetros de resistencia. El objetivo es ofrecer lotes consistentes que minimicen riesgos para la industria compradora.

Usos finales y aprovechamiento del residuo

El destino más visible es el textil, con proyectos que avanzan hacia hilos y telas a partir de residuos del banano. También crece el interés por su uso en papel y pulpa alternativa, así como en compuestos, envases y productos para el hogar, donde la fibra vegetal sustituye materiales sintéticos.

La pulpa y los líquidos restantes pueden destinarse a compost, fertilizantes o biogás, aunque su aprovechamiento depende del nivel de inversión y de la integración con otras cadenas productivas.