Por Matías Sebastían Repetto
Un viral, un tuit en cualquier momento del día publicado en una plataforma puede generar un movimiento global que redefine tendencias culturales, la aparición de la Red 2.0 se ha introducido en el epicentro de la comunicación cultural. Desde la creación de este nuevo mundo comunicacional se vio una reconfiguración de cómo las personas cambiaron su forma de informarse y/o comunicarse con las audiencias y sus familiares. A partir de esto, se desarrollaron varios conceptos como redes sociales, cultura y comunicación en el ámbito cultural que se desprende a partir del mismo y sirve para comprender el contexto del Siglo XXI, en donde ser tendencia puede generar cuestionamientos o enseñanzas respecto a los temas difundidos.
Así mismo, las plataformas digitales irrumpieron la forma de expresión que tenían las culturas, y como la evolución de comunicar produjo un giro inesperado a las formas tradicionales que se utilizaban anteriormente y no generaba conflictos entre los cuidadanos de una sociedad. La implementación de estas nuevas formas de comunicar hizo que las diferentes culturas tuvieran que emprender un camino sinuoso para comprender cómo funciona este nuevo mundo digital. De utilizar una estructura comunicacional sencilla compuesta por un emisor, el mensaje y el receptor (en donde el código, el canal y el contexto siempre es el mismo).
La evolución en la comunicación y la producción cultural fue un obstáculo inesperado para las culturas porque tuvieron que empezar a implementarlas, sin saber el alcance que tiene y las consecuencia que puede surgir. Porque la cultura utiliza a la comunicación para expresar diferentes sensaciones dentro de una sociedad. En donde el emisor tiene un mensaje claro al receptor. La creación y la innovación de las redes sociales, llamada la Red 2.0.
Desde que Mark Zuckerberg creó Facebook revolucionó la conectividad comunicacional y cómo las culturas sufrieron una connotación significativa en la manera de reproducir un mensaje hacia una sociedad de masas. El primer paso en donde las culturas tuvieron que cambiar la manera de comunicarse para no quedarse afuera de está evolución tecnológica que marcó una brecha entre lo antiguo/viejo y las nuevas tecnologías comunicacionales. A partir de eso se crearon diferentes App con funciones diferentes pero con el mismo objetivo general: revolucionar y evolucionar las comunicación cultural y mejorar una estructura comunicacional, en donde el canal y el código sufren modificaciones continuamente.
En consecuencia, la globalización cultural se visualiza a través de las pantallas porque las redes sociales democratizan la comunicación cultural, es decir, permiten que las ideas, costumbres y expresiones artísticas o personales viajan a una velocidad inimaginable. Antes de las aplicaciones como Facebook, Instagram, Twitter y TikTok, la difusión cultural dependía solo de medios tradicionales como la radio, el periodico y la televisión que limitaba el alcance de las audiencias. Hoy en día, esa barrera se rompió porque con los nuevos medios tecnológicos logra comunicarse con cualquier persona del mundo e informace de lo que sucede en el resto del planeta. Está revolución fomenta un intercambio intercultural sin precedentes.
Los ejemplos abundan respecto a cómo se visualiza la democratización de la comunicación cultural, cada plataforma te permite utilizar tus conocimientos culturales y poder comunicarmos a través de diferentes formatos (videos, audios, notas periodísticas y etc). Un precedente emblemático es TikToK, plataforma creada por los chinos que permitió crear diferentes fama global. En 2020, el “Renegade” de Jala Brat, una coreógrafa albanesa, utilizó una inspiración de un baile cultural que se viralizó e hizo que se produjeran muchas versiones diferentes del contenido en 100 países. Este fenómeno no solo popularizó la danza y/o música balcánica, sino que también generó debates sobre la apropiación cultural. Eso no solo sucede en este caso, sino que un reflejó similar pasa cuando los cantantes de folklore publican esas canciones, los videos se viralizán van creando diferentes debates culturales referidos a tradiciones culturales.
Un informe publicado en 2022 por la UNESCO (siglas que denominan Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), describe sobre la diversidad cultural en redes sociales advierte que estas plataformas, si bien producen un beneficio educativo respecto a la comunicación cultural, sino que las redes sociales han sido fundamentales para la visibilidad de diferentes culturas minoritarias en un 40%, en la cual permite que las comunidades indígenas compartan sus narrativas directamente, sin intermediarios.
La globalización cultural impulsada por estas nuevas formas de comunicarse permitió que las culturas híbridas pudieran traspasar fronteras y llegar a más audiencias para generar debate periodístico sobre sus fundamentos. Ante eso, la industria de la música ha sido las más beneficiada con la creación de estas plataformas permite que grupos coreanos puedan expandir sus horizontes musicales. El género del K-pop, un derivado del pop, el rap, EDM y del rock, y nacido en los países coreano han sabido utilizar el marketing cultural para crear fanbases globales a través de YouTube, TikTok por los videos cortos. Ante eso, La prestigiosa Universidad de Harvard, en 2012, desarrolló un análisis del K-pop Global que indica que el 70% de los jóvenes en países no asiáticos consumen contenido K-pop, lo que acelera la fusión de identidades culturales. Sin embargo, esta homogeneización plantea riesgos: la dominancia de contenidos anglosajones o de grandes corporaciones puede eclipsar voces locales, creando una «cultura global» que prioriza lo viral sobre lo auténtico.
El futuro es sinónimo de innovación y regulaciones respecto a la comunicación cultural en las distintas plataformas digitales dependerá de las actualizaciones tecnologías y regulaciones que implementan para favorecer una comunicación efectiva y de poco riesgo para el consumidor. La inteligencia artificial, como algoritmo de recomendación para ayudarte en distintos ambientes laborales y que cada vez más lo implementan, podría personalizar las respectivas experiencias culturales, pero también requiere de ética para evitar sesgos. Las plataformas diseñan herramientas de verificación cultural para combatir la apropiación del contenido.
Para finalizar, las redes sociales han transformado la comunicación cultural de un acto local a uno global, ofreciendo oportunidades para la inclusión y la innovación, pero también riesgos de distorsión y división. Como sociedad, debemos navegar este paisaje digital con conciencia crítica, asegurando que las plataformas sirven como puentes, no como barreras, para una cultura verdaderamente compartida.






