Crisis energética y volatilidad sacuden a las bolsas mundiales

Crisis energética global y conflicto entre Estados Unidos e Irán desatan alta volatilidad en las bolsas, impulsan el petróleo y obligan a recalibrar proyecciones de inflación y crecimiento ante el cierre del Estrecho de Ormuz y la interrupción del suministro de gas desde Qatar.

Los mercados financieros globales atraviesan una de las jornadas más volátiles de los últimos años, definida por una confrontación militar directa entre Estados Unidos e Irán que ha reconfigurado las prioridades de los inversores en tiempo real. La ejecución de la operación por parte de la administración Trump ha generado un efecto inmediato en las materias primas y los activos refugio, mientras que los datos macroeconómicos de Estados Unidos intentan ofrecer un contrapunto de solidez frente a la incertidumbre geopolítica. Con el cierre de rutas comerciales críticas como el Estrecho de Ormuz y el cese de producción de gas en Qatar, el panorama energético mundial se enfrenta a una disrupción que no se veía desde hace años, obligando a las instituciones financieras y gobiernos a recalibrar sus proyecciones de inflación y crecimiento para el resto del año.

El presidente Donald Trump ha confirmado que las fuerzas estadounidenses continúan llevando a cabo operaciones de gran escala en Irán, asegurando que se encuentran «adelantados a las proyecciones» para eliminar las capacidades de misiles balísticos y el programa nuclear del régimen de Teherán. Trump enfatizó que considera «intolerable» que Irán posea armas nucleares y proyectó que la misión principal podría durar entre 4 y 5 semanas, aunque advirtió que la determinación es total y durará «lo que cueste». Según el Mando Central de Estados Unidos, se han atacado más de 1,250 objetivos desde el inicio de la operación el sábado, logrando aniquilar gran parte de la marina iraní y destruyendo centros de inteligencia y bases de seguridad interna. Paralelamente, la Embajada de Estados Unidos en Ammán fue evacuada temporalmente por amenazas, y los consulados en Peshawar y Beirut han suspendido operaciones.

En el plano económico, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció el cese del uso de productos de la firma Anthropic en el Tesoro, mientras que la exsecretaria Janet Yellen advirtió que la situación en Irán pone «en pausa» a la Reserva Federal respecto a futuros movimientos de tipos. A pesar del conflicto, los datos de actividad manufacturera en Estados Unidos mostraron resiliencia: el PMI del ISM se situó en 52.4 (superando el 51.5 previsto), impulsado por un índice de Nuevos Pedidos en 55.8. Sin embargo, las proyecciones del IPC y el IPP sugieren que los precios básicos de enero subieron un 0.43%, lo que anualiza una inflación del 5.3%, la más alta desde marzo de 2024. Los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años han vuelto a superar el 4% tras un breve periodo de refugio, reflejando que los inversores están comprando duración agresivamente ante la volatilidad.

Desde JPMorgan, el CEO Jamie Dimon ofreció una visión mixta de la economía estadounidense, señalando que, aunque va bien, existe «más entusiasmo del que debería». Dimon subrayó que la deuda pública no está en buen estado y abogó por el reentrenamiento de trabajadores ante la era de la IA, la cual podría reducir la semana laboral a cuatro días. Sobre el conflicto, Dimon estimó que, si no se prolonga, no habrá una inflación importante. Por su parte, Mislav Matejka, estratega del banco, aconsejó aprovechar las caídas actuales para añadir posiciones, considerando el conflicto como temporal y los fundamentales como sólidos.

En el sector tecnológico, Apple presentó el nuevo iPhone 17e a un precio inicial de 599 dólares y lanzó un iPad Air equipado con el procesador M4. Mientras tanto, en el sector energético, las tarifas de los superpetroleros han alcanzado niveles récord de 424,000 dólares diarios debido al conflicto. Amazon, en respuesta a la inestabilidad en la región, cerró almacenes y suspendió entregas en Abu Dhabi.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, respaldó la necesidad de una «transición creíble» en Irán, mientras que el presidente francés, Emmanuel Macron, anunció que Francia aumentará su arsenal de ojivas nucleares y que Alemania ha aceptado conversaciones de cooperación en disuasión nuclear. En contraste, el primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, aclaró que el país no se une a los ataques ofensivos, aunque ha permitido el uso de sus bases para propósitos limitados de defensa y ha desplegado cazas Typhoon y F-35 para proteger sus fuerzas en la región.

 

Rusia y China han emitido duras críticas, Vladimir Putin calificó la situación como una violación del derecho internacional, manteniendo contactos frecuentes con el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman (MBS). Por su parte, el canciller chino, Wang Yi, tachó de «inaceptable» el ataque y el intento de cambio de régimen. En el ámbito energético, los precios del gas en Europa se dispararon un 50% tras el cese de producción de GNL por parte de QatarEnergy en Ras Laffan debido a ataques militares. Goldman Sachs advierte que, si el Estrecho de Ormuz permanece cerrado un mes, los precios del gas podrían subir un 130% hasta los 74 euros por MWh.

Irán ha respondido a la ofensiva nombrando a Alireza Arafi como líder supremo interino tras la muerte de Khamenei. Ali Larijani, jefe de seguridad iraní, rechazó cualquier negociación con la administración Trump y amenazó con represalias de una fuerza nunca antes experimentada. El Estrecho de Ormuz permanece bajo extrema tensión; el IRGC ha declarado el cierre del mismo y Maersk ya ha suspendido todos sus envíos por la ruta.

Los ataques han alcanzado infraestructuras críticas, incluyendo instalaciones de Saudi Aramco en Ras Tanura por parte de drones iraníes, lo que obligó a una detención temporal de operaciones. En Kuwait, se reportó el estrellamiento de cazas estadounidenses, mientras que, en Chipre, un dron impactó la base británica de Akrotiri. El impacto de esta crisis petrolera afecta principalmente a Asia, donde Japón, Corea del Sur e India dependen del Estrecho de Ormuz en un 72%, 65% y 50% respectivamente, contrastando con el escaso 2% de dependencia de Estados Unidos.

El panorama actual sugiere un escenario de muy alta tensión, aunque poco reflejada en el mercado sobre el cierre de la sesión. Históricamente, como se observó en conflictos similares, los mercados suelen tocar suelo en el momento del estallido del conflicto para luego iniciar recuperaciones sostenidas una vez que el escenario de incertidumbre se concreta.

Es muy probable que el crudo Brent mantenga un riesgo elevado sobre los $80 dólares, con posible estabilización entre los $80-90 dólares si no hay un aumento de las tensiones en la situación geopolítica, pero se mantiene la incertidumbre. Si el Estrecho de Ormuz se reabre en menos de dos semanas, veríamos una rápida reversión hacia los 65-70 dólares.

Por otro lado, la Fed y el BCE empiezan a tener una postura expectante ante la situación en Irán. El riesgo al alza en los precios del gas en Europa, retrasa cualquier ciclo de flexibilización monetaria agresiva.

El escenario base para las próximas sesiones se inclina hacia una consolidación de la volatilidad estructural, con un sesgo hacia el debilitamiento progresivo de los activos de riesgo. Una vez asimilado el efecto inicial, el mercado transitará de la reacción emocional a la revisión de la duración del conflicto y una evaluación crítica de la capacidad operativa de los Estados del Golfo para garantizar la continuidad del suministro energético. En este contexto, el liderazgo del dólar estadounidense se sigue reafirmando como el activo de refugio en las divisas; bajo la premisa de liquidez frente al incremento en los costes de transacción globales y el endurecimiento de las condiciones financieras.

Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group