Crisis en Irán encarece y ralentiza el comercio marítimo mundial

Las principales navieras desvían sus buques para evitar el estrecho de Ormuz y el canal de Suez, generando sobrecostes y retrasos en las cadenas globales de suministro.

El conflicto en Irán no solo sacude los mercados financieros —con caídas en las Bolsas y subidas del gas y el petróleo que podrían trasladarse a combustibles y electricidad—, sino que también amenaza con abrir un nuevo frente inflacionista en el transporte marítimo, columna vertebral del comercio mundial. Más del 80% del comercio internacional circula por océanos en portacontenedores de cientos de miles de toneladas, muchos de los cuales ahora evitan el estrecho de Ormuz y el canal de Suez tras ataques recientes a embarcaciones, optando por dar un largo rodeo por África a través del cabo de Buena Esperanza.

Impacto en costos y logística

El desvío de rutas incrementa tiempos de viaje, tarifas y riesgos para las aseguradoras, y podría traducirse en subidas de precios para consumidores finales si los importadores trasladan los sobrecostes a sus productos. Compañías como Maersk, MSC, CMA CGM y Hapag-Lloyd han anunciado suspensiones o recargos por riesgo de guerra en sus rutas hacia Oriente Medio, priorizando la seguridad de tripulaciones y cargas.

El desvío añade entre una y dos semanas de navegación, incrementa consumo de combustible y costos de personal, y reduce la disponibilidad de los buques para otras cargas, lo que presiona al alza las tarifas de transporte. Paradójicamente, cuanto más crítico es el escenario, más se benefician las navieras, al extenderse el “taxímetro” de sus operaciones. Así lo reflejaban este lunes las acciones de Maersk y Hapag-Lloyd, que subían más de un 4% en medio de un lunes negro bursátil, apoyadas además por reportes de Bank of America sobre la capacidad de aumentar fletes ante la prolongación del conflicto.

Desafíos logísticos y congestión portuaria

Expertos como Lars Jensen, referente global en transporte marítimo, prevén que los grandes portacontenedores descarguen en puertos alternativos en Emiratos Árabes Unidos, Omán y Sri Lanka, desde donde embarcaciones menores asuman los riesgos de atravesar zonas conflictivas. Esto podría generar cuellos de botella en puertos de transbordo y afectar a hubs en Asia como Singapur, Tanjung Pelepas y Port Klang, elevando rápidamente los precios de flete.

Consecuencias para la economía global

Si las hostilidades persisten, la combinación de petróleo y gas más caros junto con sobrecostes en transporte amenaza con frenar el crecimiento y alimentar la inflación global. Los bancos centrales podrían verse obligados a subir tipos de interés, encareciendo crédito y enfriando la economía real.

“La situación es muy tensa y, aunque la región ha sido históricamente inestable, los recientes acontecimientos han elevado las amenazas al transporte marítimo hasta paralizar parcialmente el comercio”, advierte Jacob K. Clasen, director ejecutivo adjunto de Danish Shipping, la patronal danesa del sector.