Consultas por optimización patrimonial crecen 40% ante volatilidad: El nuevo perfil del inversionista ejecutivo en Perú

El inversionista peruano ha evolucionado de un ahorrista pasivo a un estratega digital que prioriza la «paz mental» y la diversificación sobre la rentabilidad extrema.

La era del ahorro estático en cuentas tradicionales ha llegado a su fin para el segmento ejecutivo peruano. Impulsados por un entorno de volatilidad internacional y un persistente ruido político local, este sector ha disparado en 40% su demanda por asesoría especializada en optimización tributaria y planificación sucesoria, buscando blindar su capital mediante estrategias que integran activos locales y externos.

“Hemos pasado de un ahorrista pasivo a un inversionista digital consciente”, señala Diego Mallqui, CEO de Finniu. Según el especialista, el ejecutivo actual ya no persigue únicamente el máximo retorno, sino una estrategia integral de protección frente a una inflación del 2.45%. Este cambio de paradigma sitúa a los activos alternativos, como el factoring, en el centro del portafolio por su capacidad de ofrecer rentabilidad con menor exposición al riesgo de mercado.

El giro hacia las wealthtech también revela una transformación en el acceso al mercado de capitales. Mientras la banca privada tradicional mantiene barreras de entrada elevadas, el ecosistema digital ha democratizado la inversión, permitiendo a los ejecutivos iniciar posiciones desde US$5,000 o S/10,000. Según Mallqui, aunque el ticket de entrada es bajo, el patrimonio administrado por este perfil suele estabilizarse rápidamente entre los US$15,000 y US$35,000, evidenciando una mayor confianza en la autogestión de portafolios.

Este fenómeno responde a un contexto macro complejo. Informes de Credicorp Capital ya advierten sobre la incertidumbre en las tasas de la FED y la volatilidad de la renta fija global. A nivel local, el déficit fiscal y la inestabilidad institucional actúan como catalizadores para que los ejecutivos busquen refugio en el dólar y en deuda corporativa regional para mitigar riesgos.

“La tecnología no reemplaza al asesor; permite ofrecer carteras hiper-personalizadas que antes eran exclusivas de la banca premium”, destaca Mallqui. La proyección para el cierre de 2026 apunta a que la disciplina de rebalanceo trimestral y la diversificación entre soles y dólares se consoliden como el estándar de supervivencia patrimonial.

Para el ejecutivo peruano, invertir ha dejado de ser una apuesta aislada para convertirse en una decisión de arquitectura financiera, donde el acompañamiento experto marca la diferencia entre el estancamiento y el crecimiento sostenido del patrimonio.