Con inflación alta y tasas restrictivas, América Latina apuesta por las criptomonedas

Por John Murillo, Director Comercial de B2BROKER

El inicio de 2026 continúa redefiniendo el panorama financiero de América Latina, y las criptomonedas se están convirtiendo en una fuente de apoyo en medio de las presiones macroeconómicas. Bitcoin, por ejemplo, se ha mantenido resiliente, cotizando cerca de los 90.000 dólares durante el fin de semana y conservando una capitalización de mercado de alrededor de 3,2 billones de dólares, impulsado por un interés institucional sostenido.

Otro factor que respalda los precios es la expansión de la producción petrolera en Venezuela, que, con la participación de empresas estadounidenses, podría en el futuro reducir el costo de la electricidad para los mineros. Según algunos datos, el acceso a energía más barata y estable puede mejorar la rentabilidad de la minería a nivel global. Esto creará las condiciones para una nueva etapa de expansión de la industria, especialmente en regiones donde son posibles contratos de suministro eléctrico a largo plazo.

En el frente regulatorio de las criptomonedas, la situación está mejorando. Las normas de reporte de la DIAN en Colombia ahora exigen que los exchanges presenten datos detallados de transacciones y usuarios para Bitcoin, Ethereum y stablecoins. Esto alinea al país con los estándares de la OCDE e integra a las criptomonedas en el sistema financiero formal. Mientras tanto, el Banco Central de Brasil clasificará las operaciones cripto-fiat como actividades cambiarias a partir de febrero, lo que requerirá niveles de cumplimiento normativo y gobernanza propios del sector bancario. Estas reglas incrementan los costos para los operadores, pero también abren la puerta a mayores flujos institucionales.

Sin embargo, los indicadores macroeconómicos de la región dejan mucho que desear, ya que la inflación sigue por encima de los objetivos de los bancos centrales en varias economías importantes. Aunque la economía venezolana crece, impulsada por el comercio petrolero y en línea con expectativas positivas de los inversionistas, el PIB agregado de América Latina se proyecta que crezca alrededor de 2,6 % en 2026, limitado por condiciones monetarias restrictivas, cuellos de botella estructurales y una demanda externa mixta.

A esto se suman los precios de las materias primas, un factor clave para muchas economías locales. Los metales básicos, como el cobre, han alcanzado máximos históricos a comienzos de 2026 debido a persistentes restricciones de oferta y a una fuerte demanda vinculada a la transición energética y a los sectores industriales, beneficiando a exportadores como Chile y Perú. Los precios del petróleo, por su parte, se han suavizado ante expectativas más amplias de sobreoferta global, aunque cualquier aumento de la producción venezolana podría modificar esta dinámica con el tiempo.

En Argentina, el acceso limitado a dólares sigue impulsando una mayor adopción de stablecoins y Bitcoin, mientras que Brasil y Colombia muestran un comportamiento similar, ya que empresas e inversionistas buscan liquidez y protección. Esta semana, al igual que la anterior, mantiene el foco en la evolución de la situación venezolana y en una estrecha vigilancia de las próximas decisiones de la Reserva Federal y de las señales que emita, dado que las tasas elevadas continúan encareciendo el financiamiento para la región.