Una tecnología basada en cianobacterias permite transformar miles de hectáreas áridas en suelo fértil, un avance con impacto económico, ambiental y potencial proyección global.
China avanza en una de las estrategias más innovadoras contra la desertificación al utilizar algas verde azuladas para transformar extensas zonas del desierto de Tengger en tierra cultivable. El proyecto, desarrollado en el noroeste del país, emplea cianobacterias capaces de sobrevivir a condiciones extremas y de generar una costra biológica rica en biomasa que estabiliza la arena y crea condiciones favorables para la agricultura. Es la primera vez que microorganismos se aplican a gran escala para modificar paisajes naturales con fines productivos.
Una solución biológica para un problema estructural
La iniciativa forma parte de la llamada Gran Muralla Verde, el programa chino destinado a frenar el avance del desierto mediante reforestación y tecnologías de control de arena. En la región autónoma de Ningxia Hui, las autoridades esperan tratar entre 5.333 y 6.667 hectáreas de terreno en los próximos cinco años utilizando este método, con el objetivo de reducir pérdidas de suelo, proteger zonas agrícolas y mejorar la seguridad alimentaria local.
La técnica fue desarrollada por investigadores de la Estación Experimental de Investigación del Desierto de Shapotou, vinculada a la Academia China de Ciencias. Según explicó Zhao Yang, subdirector del centro, tras más de tres décadas de trabajo lograron que las algas se integren con las partículas de arena y formen estructuras similares a terrones de tierra, conocidas como costras de cianobacterias, capaces de resistir vientos intensos y largos periodos de sequía.
Acelerar lo que la naturaleza tarda años en lograr
De forma natural, la formación de costras biológicas en el desierto puede tardar entre cinco y diez años. Con esta tecnología, el proceso se reduce a aproximadamente un año, lo que supone una ventaja clave frente a los métodos tradicionales de estabilización de arena. No obstante, el desarrollo no estuvo exento de dificultades, ya que las bacterias inicialmente no sobrevivían fuera del laboratorio.
El avance decisivo llegó cuando el equipo descubrió cómo mejorar la supervivencia de las cianobacterias en el entorno natural y, posteriormente, cómo convertir estas costras en semillas sólidas fáciles de transportar. Estas semillas, al entrar en contacto con la lluvia, se expanden rápidamente y forman una capa estable de suelo fértil.
Implicancias económicas y proyección internacional
Fundada en 1955, la Estación de Shapotou es reconocida a nivel mundial por sus aportes en la lucha contra la desertificación, incluyendo técnicas ya adoptadas en otros países. Según datos oficiales chinos, estas estrategias han permitido reducir de forma significativa la erosión del suelo y las tormentas de arena en el norte del país durante las últimas cuatro décadas.
A medida que China extiende la Gran Muralla Verde hacia regiones de África y Mongolia, esta tecnología basada en algas podría convertirse en una herramienta clave para enfrentar la degradación de tierras a escala global, con implicancias directas para la agricultura, la seguridad alimentaria y el desarrollo económico en zonas áridas.






