El Distrito Minero de Malargüe espera su Declaración de Impacto Ambiental para desatar el potencial económico del cobre.
Malargüe, Mendoza. – Con un potencial minero que podría colocar a Argentina entre los líderes globales en producción de cobre, el Distrito Minero de Malargüe sigue esperando la tan ansiada Declaración de Impacto Ambiental (DIA) para poner en marcha 27 proyectos cupríferos claves para el desarrollo económico regional y nacional.
A pesar del interés de grandes inversiones y la creciente demanda global por el cobre —insumo esencial para la transición energética, autos eléctricos y tecnologías limpias—, estos proyectos siguen en pausa por la falta de aprobaciones ambientales a nivel provincial y nacional. La DIA, requisito indispensable para comenzar exploraciones y futuras operaciones, se ha convertido en el principal cuello de botella del desarrollo minero en la región.
Potencial desaprovechado
Según expertos del sector, el cobre podría convertirse en el nuevo motor económico de Mendoza, generando miles de empleos directos e indirectos, dinamizando a las pequeñas y medianas empresas proveedoras, y mejorando la infraestructura en zonas rurales. Sin embargo, mientras otros países de la región como Perú y Chile avanzan con megaproyectos mineros, en Argentina la burocracia, los procesos administrativos prolongados y la falta de consensos técnicos retrasan la activación de esta cadena de valor.
Llamado al consenso
Representantes del sector minero, cámaras empresariales, y autoridades locales han solicitado al gobierno de Mendoza acelerar los procesos de evaluación ambiental, garantizando el cumplimiento de altos estándares de sostenibilidad sin bloquear las oportunidades de desarrollo. “Necesitamos reglas claras y decisiones técnicas oportunas que respeten el ambiente, pero que también respondan a las urgencias económicas de la región”, declaró un vocero de la Cámara Mendocina de Empresarios Mineros.
Mirada al futuro
El Distrito Minero de Malargüe, con sus 27 proyectos paralizados, representa no solo una esperanza económica, sino también un desafío de gobernanza: encontrar el equilibrio entre crecimiento sostenible, licenciamiento social y eficiencia regulatoria. La emisión de la DIA marcaría un antes y un después para el cobre argentino.






