Mientras la petrolera estatal arrastra más de US$5.000 millones en deudas, resurgen cuestionamientos por beneficios laborales, clubes sociales y activos inmobiliarios que podrían entrar en un proceso de venta.
La profunda crisis financiera de Petroperú vuelve a poner en el centro del debate no solo su viabilidad económica, sino también los privilegios y activos no estratégicos que mantiene la empresa estatal. Esto ocurre en paralelo a los intentos de un sector del Congreso por derogar el proceso de reorganización, mientras el Ejecutivo evalúa alternativas para generar recursos y enfrentar una deuda que supera los US$5.000 millones.
Según información revelada por la ministra de Economía y Finanzas, Denisse Miralles, la petrolera destina alrededor de S/270 millones anuales a beneficios laborales, una cifra que no incluye sueldos. Este gasto ha reavivado las críticas sobre la sostenibilidad de la empresa y el uso de recursos públicos en un contexto de severas restricciones fiscales.
El Club Petroperú, un símbolo de las gollerías
Uno de los activos que más atención ha generado es el Club Petroperú, ubicado en la avenida Club Golf Los Incas, en Santiago de Surco. El inmueble, adquirido en 1973 y con una extensión aproximada de 18.000 m2, alberga diez canchas deportivas, ocho salones sociales y diversos servicios recreativos. Actualmente cuenta con más de 1.000 asociados titulares.
Aunque el club fue concebido principalmente para trabajadores de la estatal, también permite la afiliación de externos, quienes deben pagar una cuota de ingreso de US$1.000 y contar con el aval de dos socios. El valor del inmueble superaría los US$23 millones. Si bien Petroperú es propietaria del predio, cedió su uso a la Asociación Civil Club Petroperú sin recibir contraprestación, según su memoria anual de 2022, y ha solicitado formalmente la devolución del bien.
Este club podría formar parte de la lista de inmuebles que la empresa evalúa vender para obtener liquidez, aunque hasta ahora no se ha difundido un detalle oficial de los activos que entrarían en ese proceso.
Otros clubes y propiedades bajo cuestionamiento
El Club Petroperú no es el único espacio recreativo vinculado a la estatal. En Talara, núcleo de sus operaciones, existe un club social con piscina destinado a los trabajadores. Además, en 2011, durante el gobierno de Ollanta Humala, se construyó una cancha sintética cuyo monto fue declarado reservado. A ello se suma el Club Punta Arenas, un espacio de uso más exclusivo para altos directivos.
En Lima, Petroperú también es propietaria de dos casonas ubicadas en el parque El Olivar, en San Isidro, valorizadas en conjunto en aproximadamente US$8 millones. Una se encuentra en la avenida Los Incas y cuenta con más de 2.200 m2, mientras que la otra está en la calle Pallardelli. Ambas fueron utilizadas como archivo y hoy permanecen abandonadas, lo que refuerza el debate sobre la gestión de activos improductivos.
Tensión laboral y amenaza de huelga
En paralelo, la titular del Ministerio de Economía y Finanzas anunció una reunión con los sindicatos de la petrolera para evaluar un decreto de urgencia. Sin embargo, los trabajadores ya han anunciado una huelga nacional de 72 horas y exigen la renuncia de la ministra.
En declaraciones difundidas por RPP, el secretario general de la Federación Nacional de Trabajadores Petroleros, Energía y Afines del Perú, Rafael Noblecilla, atribuyó la crisis de Petroperú a la actual conducción del MEF, pese a que la ministra lleva solo tres meses en el cargo.
El debate sobre el futuro de Petroperú se intensifica así entre presiones políticas, reclamos sindicales y la urgencia de corregir desequilibrios financieros, en un escenario donde los privilegios y activos no estratégicos vuelven a ser cuestionados por su impacto en las finanzas públicas.






