Con el inicio del cronograma de la Declaración Jurada Anual del Impuesto a la Renta, especialistas recomiendan revisar ingresos, gastos y posibles saldos a favor para evitar multas y detectar devoluciones.
Con el inicio de los vencimientos para presentar la Declaración Jurada Anual del Impuesto a la Renta ante la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (SUNAT), el Estudio Rodríguez, Abogados & Asociados advierte que una revisión previa puede marcar la diferencia entre una multa y una devolución.
Para las empresas, el primer paso es verificar que los ingresos y gastos estén correctamente registrados y sustentados. Las inconsistencias contables o deducciones sin respaldo suelen ser los errores más frecuentes y pueden generar reparos posteriores.
De este modo, para una correcta determinación del Impuesto a la Renta de tercera categoría, se recomienda verificar que los ingresos estén íntegramente reconocidos conforme al criterio del devengo, así como revisar que los costos y gastos deducidos cumplan con los principios de causalidad, razonabilidad y fehaciencia, contando con comprobantes de pago válidos y medios de pago permitidos. Asimismo, resulta clave conciliar la contabilidad financiera con la tributaria, identificar oportunamente gastos no deducibles o sujetos a límites, revisar las depreciaciones y amortizaciones aplicadas, validar los pagos a cuenta efectuados durante el ejercicio y confirmar la correcta compensación de pérdidas tributarias, de ser el caso.
En el caso de personas naturales, trabajadores independientes, la declaración puede representar una oportunidad. Determinados gastos deducibles, como alquiler o servicios médicos, generan una deducción adicional de hasta 3UIT. Es importante revisar la información precargada por la administración tributaria; así como, validar la cuenta bancaria registrada. De otro lado, en el caso de los trabajadores dependientes, esta declaración no es obligatoria.
“El principal error es asumir que no corresponde declarar o dejar el trámite para el último momento. Una revisión anticipada reduce riesgos y permite tomar decisiones financieras con mayor claridad”, señalan desde el estudio.






