Según un análisis de CobranzaOnline.com, Construcción concentra prácticamente el mismo monto moroso que Comercio, pero su tasa de pago es 13 puntos porcentuales más alta (62% frente a 49%). El dato muestra que el volumen de deuda no basta para anticipar qué tan probable es recuperarla.
Una industria que concentre una mayor cantidad de deuda no significa necesariamente que esta sea más difícil de cobrar. Al analizar los documentos morosos correspondientes a más de 36 mil empresas deudoras gestionadas por CobranzaOnline.com, se observan diferencias relevantes entre el peso de la mora de cada industria y su tasa de pago, entendida como la proporción de documentos gestionados que finalmente se regulariza.
El caso más crítico corresponde a las Actividades de Servicios Administrativos y de Apoyo, que presentan la tasa de pago más baja, con solo 47%. Les sigue el Comercio al por mayor y al por menor, con 49%, y, en tercer lugar, las Actividades Profesionales, Científicas y Técnicas, con 55%. En el otro extremo, se encuentra Información y Comunicaciones, que alcanza una tasa de pago de 75%.
Los resultados muestran que el monto total adeudado no permite anticipar por sí solo la probabilidad de regularización. Sectores que concentran niveles similares de mora pueden presentar tasas de pago muy diferentes, mientras otros con una menor participación en la deuda total exhiben mayores dificultades para recuperar sus facturas.
Comercio y Construcción: una exposición similar, pero 13 puntos de diferencia en la tasa de pago
El contraste más claro se produce entre Comercio y Construcción. El primero concentra el 21% del monto moroso y el segundo, el 20%. Sin embargo, mientras la tasa de pago de Comercio alcanza solo 49%, en Construcción llega a 62%.
Además de su menor tasa de pago, Comercio reúne el 25% de los documentos morosos, con un ticket promedio de $3,83 millones. Esto significa que combina una alta exposición con un volumen considerable de casos que deben gestionarse individualmente.
Construcción presenta un perfil diferente. Aunque concentra prácticamente el mismo monto moroso, registra menos documentos y un ticket promedio más elevado, de $6,29 millones. Cada incumplimiento compromete una suma mayor, pero la proporción de documentos que termina pagándose también es más alta.
Las Actividades de Servicios Administrativos y de Apoyo representan un tercer perfil: concentran solo el 8% del monto moroso, pero tienen la tasa de pago más baja de todos los sectores analizados, con 47%. Esto demuestra que una menor participación en el volumen total de deuda no implica necesariamente una cobranza más sencilla.
Los 90 días marcan un segundo punto crítico
A las diferencias entre industrias se suma un factor transversal: la antigüedad de la deuda. La curva general de pago muestra que, cuando una factura supera los 90 días de mora, su probabilidad de regularización cae de un 76,7% a un 36,5%. Es decir, a medida que pasa el tiempo, las posibilidades de recuperar una deuda se reducen considerablemente.
En este contexto, el momento en que se activa la publicación en boletines y registros comerciales resulta especialmente relevante. Esta herramienta aumenta la visibilidad de la deuda frente al sistema financiero y comercial y puede generar un incentivo adicional para su regularización. Sin embargo, su efectividad depende en gran medida de cuándo se utiliza: cuando la publicación se realiza durante las primeras etapas de la mora, la probabilidad de pago puede llegar a duplicarse respecto de cuando se activa tardíamente. Si se utiliza como último recurso, especialmente cuando el deudor ya acumula otros incumplimientos, su impacto disminuye.
Precisamente en este punto aparecen diferencias importantes según el tamaño de la empresa acreedora. En promedio, las grandes empresas publican una deuda morosa en boletines comerciales a los 90 días, mientras que las pymes lo hacen recién a los 195 días.
“Las empresas de menor tamaño comienzan a utilizar esta herramienta cuando la deuda ya tiene mucha más antigüedad y, por lo tanto, menores probabilidades de recuperación. Las grandes empresas, en cambio, suelen incorporar la publicación dentro de sus procesos de cobranza y activarla antes. Adelantar esta gestión representa una oportunidad concreta para mejorar los resultados de recuperación de las pymes”, señala Belén Sanguinetti, Cofundadora de CobranzaOnline.com.
Las diferencias también se observan desde la perspectiva de quien mantiene la deuda. Una vez publicada, una gran empresa demora en promedio 21 días en regularizarla, mientras que las pequeñas y microempresas tardan aproximadamente 42 días. Esto refuerza la importancia de considerar no solo cuándo actuar, sino también las características del deudor al definir una estrategia de cobranza.
Los resultados sugieren, por tanto, que una estrategia de cobranza debiera comenzar por identificar la tasa de pago de cada industria y luego priorizar los documentos según su antigüedad. El monto y la cantidad de facturas siguen siendo relevantes para dimensionar la exposición y la carga operativa, pero no permiten determinar por sí solos qué tan probable es recuperar una deuda.
Así, mientras en sectores como Comercio el desafío combina una baja tasa de pago con un alto volumen de documentos, en Servicios Administrativos y de Apoyo el principal riesgo está en su reducida proporción de regularización. Independientemente de la industria, los datos muestran un patrón común: actuar antes de que la deuda supere los 90 días permite preservar significativamente sus posibilidades de recuperación.




