El 98% de los partícipes de fondos mutuos son personas naturales, una señal del creciente protagonismo de las personas en las decisiones de inversión.
Las inversiones forman cada vez más parte de las decisiones financieras de las personas, ya sea con el objetivo de hacer crecer sus ahorros, generar una rentabilidad adicional o alcanzar una meta a futuro. Sin embargo, destinar dinero a una inversión no significa necesariamente hacerlo con una estrategia. Antes de elegir una alternativa, es importante evaluar el nivel de riesgo que implica, el plazo en el que se espera obtener resultados y qué tan preparado se está para enfrentar posibles variaciones en el valor de la inversión.
“Este interés por las inversiones también se refleja en las cifras del mercado peruano. Al cierre de 2025, el patrimonio administrado por los fondos mutuos alcanzó los US$17.461 millones, un incremento de 36,8% frente al año anterior, mientras que el número de partícipes llegó a 490.012, creciendo 17,5% en el mismo periodo. El avance muestra que más personas están incorporando este tipo de alternativas a sus decisiones financieras y, con ello, cobra mayor relevancia contar con criterios claros para evaluar dónde y cómo invertir. ”, señala Jean Cadilo, trader de IB1, quién además nos detalla puntos a considerar antes de invertir.
- Definir un objetivo y un plazo: establecer para qué se está invirtiendo y cuándo se espera alcanzar este objetivo permite elegir alternativas que sean coherentes con las necesidades de cada persona. No es lo mismo ahorrar para el pie de un departamento en 3 años que invertir pensando en la jubilación dentro de 25 años. Por ejemplo, si Marina quiere juntar S/30.000 en 3 años para la cuota inicial de su casa, necesita una alternativa de bajo riesgo que le permita disponer del dinero en esa fecha sin sobresaltos; en cambio, si ese mismo dinero fuera para su jubilación en 25 años, podría asumir más riesgo porque tiene tiempo de recuperarse ante caídas del mercado.
- Conocer el nivel de riesgo: cada inversión tiene características y niveles de exposición diferentes. Antes de colocar dinero, es importante identificar cuánto se está dispuesto a asumir y qué impacto tendría una eventual pérdida sobre las finanzas personales.Por ejemplo, antes de invertir S/10.000 conviene preguntarse: ¿cómo reaccionaría si en un mes esa inversión valiera S/8.500? Si esa caída de 15% le quitaría el sueño o lo obligaría a retirar el dinero antes de tiempo, probablemente esa alternativa no es la adecuada para su perfil, sin importar cuán atractiva parezca la rentabilidad ofrecida.
- Diversificar el capital: distribuir el dinero entre diferentes alternativas puede ayudar a reducir la dependencia de un solo activo y evitar que el desempeño de una única inversión determine todo el resultado de la cartera.
- Evitar decisiones impulsivas: las variaciones del mercado pueden generar entusiasmo o preocupación, pero tomar decisiones únicamente por lo que ocurre en el corto plazo puede llevar a alejarse del objetivo planteado inicialmente. Si el valor de una inversión cae 10% en una semana por una noticia puntual, vender de inmediato «para no perder más» suele ser el peor momento para salir, porque se materializa la pérdida justo cuando el mercado está más bajo. Alguien que definió un plazo de 5 años para esa inversión y revisa su estrategia solo cada cierto tiempo, no cada vez que el mercado se mueve, tiene más probabilidades de cumplir su objetivo que quien reacciona a cada titular.
La propia evolución de los fondos mutuos muestra cómo las personas han ganado protagonismo en las decisiones de inversión. A noviembre de 2025, estos fondos superan los 480 mil partícipes, de los cuales el 98% correspondía a personas naturales, según información del Banco Central de Reserva del Perú. Además, el 65,6% de la cartera estaba invertida en el exterior, frente al 10,2% registrado en 2013, una evolución que refleja una mayor diversificación de las inversiones administradas.
“Existen cada vez más alternativas para colocar el dinero, el principal desafío no es únicamente encontrar una inversión atractiva, sino saber por qué se está eligiendo y qué se espera obtener de ella. Una decisión financiera responsable requiere revisar periódicamente si la inversión continúa alineada con los objetivos planteados y hacer ajustes cuando cambian las condiciones personales o del mercado. La planificación, por ello, debe ser un proceso constante y no una decisión que se toma únicamente al momento de invertir”, concluyó Cadillo.




