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lunes, octubre 19, 2026
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Brent supera US$107 ante nuevas dudas sobre Ormuz

Las dificultades para alcanzar un acuerdo entre Washington y Teherán mantienen elevada la incertidumbre sobre el tránsito por esta ruta estratégica y vuelven a presionar al mercado energético.

El petróleo vuelve a operar bajo presión alcista mientras el mercado evalúa las dificultades para alcanzar un acuerdo entre Estados Unidos e Irán que permita normalizar el tránsito por el Estrecho de Ormuz. El Brent avanzó inicialmente 1,1% hasta US$105,48 por barril, mientras el WTI subió 0,8% hasta US$93,12. Durante la jornada, sin embargo, el Brent llegó a superar los US$107, reflejando un deterioro adicional en las expectativas de una reapertura rápida de esta ruta estratégica.

El movimiento se produce después de que el presidente estadounidense Donald Trump rechazara la propuesta presentada por Irán para avanzar hacia un acuerdo que contempla la reapertura del Estrecho de Ormuz. Teherán, por su parte, mantiene sus condiciones para normalizar el tránsito y sostiene que la vía diplomática continúa siendo la alternativa para resolver el conflicto.

Durante los últimos días, las expectativas de una posible reapertura habían contribuido a moderar los precios. Irán había planteado un mecanismo para reabrir el estrecho en un plazo de siete días, condicionado a una reducción de la presión militar estadounidense, el levantamiento del bloqueo naval y otros compromisos. La propuesta fue rechazada por Trump, aunque posteriormente señaló que esperaba nuevas conversaciones durante esta semana.

El Estrecho de Ormuz sigue concentrando buena parte del riesgo sobre la oferta energética, por lo que cualquier interrupción prolongada puede aumentar los costes de transporte y reducir la disponibilidad inmediata de crudo.

A mi juicio, el mercado está incorporando nuevamente una prima de riesgo asociada a la oferta energética. El problema ya no es solamente el nivel actual del petróleo, sino cuánto tiempo puede mantenerse la incertidumbre sobre una ruta por la que circula una parte importante del comercio mundial de crudo. Mientras no exista una solución concreta para Ormuz, cada avance o retroceso diplomático puede traducirse rápidamente en movimientos sobre el petróleo.

Esta incertidumbre adquiere mayor relevancia mientras el Brent permanezca sobre US$100 por barril. Un petróleo sostenidamente elevado no representa solamente un movimiento dentro del mercado energético, también incrementa los costes de combustible, transporte y producción, aumentando el riesgo de nuevas presiones sobre la inflación general.

Esto ocurre además en un momento en que los bancos centrales continúan evaluando la trayectoria de la inflación y sus próximos movimientos de tasas. Si el encarecimiento de la energía comienza a trasladarse hacia otros precios de la economía, podría dificultar una normalización más rápida de la política monetaria y mantener la atención de los mercados sobre la evolución de las expectativas inflacionarias.

En este contexto veo dos escenarios principales para el petróleo. Si las negociaciones entre Washington y Teherán vuelven a deteriorarse o se producen nuevas interrupciones sobre infraestructura energética y rutas de exportación, el Brent podría volver a probar la zona de US$110, especialmente si aumenta el riesgo de restricciones adicionales al suministro.

En sentido contrario, avances diplomáticos concretos que permitan una reapertura efectiva y sostenida de Ormuz podrían retirar parte de la prima geopolítica incorporada al precio y devolver al Brent hacia US$100. Para que este escenario tenga un efecto más permanente sobre el mercado, no bastaría con nuevas señales de negociación: sería necesaria una normalización efectiva del tránsito.

Mi escenario base sigue siendo de elevada volatilidad mientras continúe la incertidumbre sobre Ormuz. Las negociaciones seguirán siendo el principal catalizador de corto plazo, pero cualquier incidente relacionado con infraestructura energética o rutas de exportación puede volver a desplazar rápidamente el foco desde la diplomacia hacia el riesgo de suministro.

En este contexto, el nivel de US$100 por barril vuelve a funcionar como una referencia relevante para el mercado. No sólo por su importancia técnica y psicológica, sino porque mantenerse por encima de esa zona durante un periodo prolongado aumentaría el riesgo de que el shock energético termine trasladándose nuevamente al resto de la economía.

Sergio Cisternas, Analista de mercados EBC Financial Group