El Brent escaló 4,37% por barril ante las interrupciones en el Estrecho de Ormuz, elevando las presiones sobre los mercados energéticos y llevando a la Unión Europea y a la Agencia Internacional de Energía a convocar reuniones para coordinar medidas sobre sus reservas de diésel.
Los mercados financieros internacionales están envueltos en un marcado clima de cautela y aversión al riesgo, impulsando al índice del dólar estadounidense ($DXY) a sus niveles más altos desde abril de 2025. Donde el apetito de los inversores está condicionado por presiones inflacionarias en los costos de producción evidenciadas en el fuerte salto del componente de precios pagados del PMI ISM a 77,9 puntos y la firme resistencia del mercado laboral estadounidense (197.000 solicitudes de desempleo). Frente a este panorama, altos funcionarios de la Reserva Federal, incluidos Jefferson y Kashkari, reafirmaron que la prioridad de la política monetaria sigue siendo la convergencia de la inflación hacia la meta del 2%, mientras las crecientes fricciones geopolíticas con Irán e interrupciones en el Estrecho de Ormuz impulsaron una fuerte demanda de coberturas en divisas duras.
En el sector tecnológico corporativo, la inversión en capital fijo destinada a infraestructura de Inteligencia Artificial continua su ciclo de expansión más acelerado en casi cuatro décadas, actuando como el principal motor de crecimiento y soporte para las valoraciones bursátiles. Empresas líderes de la industria como OpenAI y Anthropic proyectan alcanzar ingresos combinados de 77.000 millones de dólares para 2026, una cifra que contrasta con la debilidad observada en el consumo masivo tradicional, donde firmas como Nike reportaron revisiones a la baja e impacto en sus márgenes en la región de China. Asimismo, la solidez del ecosistema tech quedó respaldada por iniciativas corporativas clave como el acuerdo de 7.000 millones de dólares entre Oracle y Tencent para capacidad de cómputo en la nube y los nuevos desarrollos de software presentados por Meta.
El mercado de materias primas experimentó una jornada de alta volatilidad tras múltiples ataques a buques petroleros e infraestructura energética en el Estrecho de Ormuz, lo que provocó que el crudo Brent escalara un 4,37% hasta los 102,31 dólares por barril y el WTI avanzara un 2,71% a 92,87 dólares. Este choque de oferta llevó a las autoridades de la Unión Europea y a la Agencia Internacional de Energía a convocar reuniones de emergencia para coordinar liberaciones estratégicas de reservas de diésel.
De cara a las próximas sesiones, el panorama global se mantendrá supeditado al comportamiento de los rendimientos soberanos y a la evolución de los costos energéticos. El riesgo de un panorama de estanflación derivada de las tensiones en Oriente Medio representa la principal amenaza para el margen de maniobra de los bancos centrales, limitando las expectativas de recortes de tasas a corto plazo.
Desde mi punto de vista, el análisis integral de la información revela un escenario macroeconómico global sumamente frágil, caracterizado por una clara «estanflación energética» en potencia. La combinación de un mercado laboral estadounidense resiliente con presiones desbordadas en los precios de insumos (ISM Precios en 77,9) y la escalada bélica en el Estrecho de Ormuz elimina la posibilidad de un ciclo agresivo de relajación monetaria. Por el contrario, la Reserva Federal mantendrá un tono marcadamente prohibitivo o restrictivo, impulsando los rendimientos de los bonos soberanos de largo plazo y fortaleciendo de forma estructural al dólar ($DXY) frente a divisas desarrolladas y emergentes.
Hacia las próximas semanas, el escenario principal apunta a una marcada bifurcación en los mercados de renta variable. Mientras que las megacaps tecnológicas continuarán actuando como refugio operativo y motor de crecimiento gracias a la aceleración sin precedentes en la inversión de capital en IA (capex en máximos de 40 años), los sectores tradicionales dependientes del consumo discrecional y del costo de financiamiento (como el retail evidenciado en las débiles guías de Nike) enfrentarán severas revisiones a la baja en sus beneficios. Si los conflictos en Oriente Medio y Europa del Este derivan en interrupciones permanentes de los suministros de diésel y crudo, los bancos centrales se verán obligados a mantener tasas altas durante un periodo más prolongado, elevando el riesgo de un aterrizaje forzoso en la economía europea y un ajuste severo en las valoraciones bursátiles globales.
Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group




