Inversiones en el Puerto de Santos y en la red vial federal buscan aumentar eficiencia, seguridad y sostenibilidad del transporte en Brasil.
Modernización portuaria en el Puerto de Santos
La infraestructura logística de Brasil atraviesa una etapa de transformación con inversiones estratégicas en sus principales nodos operativos. En el Puerto de Santos, una de sus terminales incorporó grúas eléctricas de gran porte, diseñadas para integrarse a la infraestructura existente mediante sistemas de rieles, optimizando la puesta en marcha y minimizando interferencias operativas.
Estas grúas incluyen tecnología de posicionamiento que mejora la precisión en las maniobras de carga y descarga, reduciendo tiempos y riesgos, mientras que la operación remota progresiva eleva la seguridad y las condiciones laborales. La sustitución de equipos diésel por eléctricos permitirá reducir hasta en 97 % las emisiones de CO₂ asociadas a la flota, alineándose con los objetivos de descarbonización y sostenibilidad.
Fortalecimiento del transporte terrestre y seguridad vial
Paralelamente, Brasil expande la red de Puntos de Descanso y Parada (PPD) en carreteras federales concesionadas, mejorando la seguridad vial y las condiciones laborales de los conductores profesionales. Estas áreas gratuitas, accesibles las 24 horas y equipadas con estacionamiento seguro, iluminación y sanitarios, contribuyen a la regularidad del transporte y la planificación logística.
La coordinación entre modernización portuaria y expansión de la red vial busca consolidar un sistema logístico más resiliente y eficiente, conectando puertos, centros productivos y mercados internos, y fortaleciendo la competitividad del comercio exterior brasileño.
Impacto económico y proyección a futuro
Las inversiones en puertos y carreteras no solo aumentan la capacidad operativa y eficiencia del transporte, sino que también reducen costos logísticos y riesgos de accidentes, contribuyendo al crecimiento económico del país. Los planes oficiales proyectan la continuidad de estas mejoras en la próxima década, consolidando a Brasil como un referente en infraestructura logística en América Latina.






