La compra de un auto o una vivienda sigue siendo una de las decisiones económicas más relevantes para los hogares peruanos. Sin embargo, en un contexto de ingresos variables y mayor cautela financiera, cada vez más personas se detienen a evaluar cómo acceder a estos bienes sin comprometer su estabilidad en el tiempo.
Milagros Ward, subgerenta de marketing de Pandero, precisa que, antes de tomar una decisión, es clave analizar no solo el valor del bien, sino también el impacto que tendrá el mecanismo elegido sobre el presupuesto mensual y la planificación patrimonial.
1. Horizonte de tiempo y urgencia:
Uno de los primeros aspectos a considerar es si el bien se necesita de inmediato o si puede proyectarse en el mediano plazo. Cuando no existe urgencia, los esquemas basados en planificación permiten distribuir el esfuerzo económico en el tiempo y reducir la presión financiera mensual. “En el caso de los fondos colectivos, como Pandero, para obtener el financiamiento se realiza a través del sorteo (aleatorio) o por remate (adelanto de cuotas) para tener más probabilidades de adjudicación y obtener el financiamiento para la compra del bien esperado”, destaca la ejecutiva.
2. Estabilidad de los ingresos:
El nivel de predictibilidad de los ingresos es otro factor determinante. Trabajadores independientes, emprendedores o personas con ingresos variables suelen priorizar alternativas que les permitan ordenar sus pagos y mantener una cuota manejable, sin depender de condiciones financieras cambiantes.
3. Uso del bien como consumo o patrimonio:
En el caso de los vehículos, el uso suele ser principalmente familiar o funcional, mientras que la vivienda cumple un rol patrimonial. Identificar si el bien será utilizado para movilidad diaria, estabilidad del hogar o generación de ingresos ayuda a definir el mecanismo más adecuado para acceder a él.
“Cuando el objetivo es construir patrimonio, la planificación cobra aún más relevancia. La decisión no solo impacta hoy, sino durante muchos años”, añadió.
4. Costos totales y transparencia:
Más allá de la cuota mensual, es importante evaluar el costo total de acceder al bien, así como la claridad de las condiciones. Gastos administrativos, seguros y otros conceptos asociados deben estar claramente identificados desde el inicio para evitar sorpresas en el camino. “Por ejemplo, en Pandero, no existen costos ocultos; somos super transparentes al indicar que no hay interés, pero sí una pequeña cuota por la administración del fondo, que es muy competitiva frente a los intereses de alternativas tradicionales”, detalló Ward.
5. Disciplina financiera:
Finalmente, cualquier mecanismo elegido debe alinearse con la capacidad real de mantener la disciplina de pago. Los modelos basados en aportes periódicos funcionan mejor cuando el usuario asume el compromiso como parte de su planificación financiera y no como un gasto aislado. “Consideramos que los aportes fijos mensuales son como un ahorro ‘obligatorio’ que lleva a las personas directo a sus metas”.
Para finalizar, la directiva señala que la tendencia apunta a un consumidor más informado y estratégico, que prioriza previsibilidad y orden financiero al momento de acceder a bienes de alto valor. “Evaluar tiempos, capacidad de pago y objetivos patrimoniales se vuelve clave para tomar decisiones sostenibles, más allá del mecanismo elegido”, concluyó.






