Argentina encadena superávits y redefine el rumbo de su economía

Tras más de una década de déficits, el ajuste fiscal de Javier Milei empieza a consolidar un nuevo escenario macroeconómico, con respaldo del FMI y señales de crecimiento sostenido.

Un giro fiscal tras quince años de desequilibrios

Después de quince años de déficits públicos consecutivos, Argentina logró revertir su situación fiscal. En 2025, el país cerró con un superávit fiscal primario de 1,4% del PIB y un superávit financiero de 0,2% del PIB, marcando un punto de inflexión en la gestión de las cuentas públicas. El resultado se da en un contexto de menor emisión monetaria, desaceleración de la inflación y una economía que comienza a mostrar signos de mayor estabilidad.

El respaldo del FMI y las proyecciones de crecimiento

El Fondo Monetario Internacional proyecta que el superávit fiscal se mantendrá hasta 2030 y estima que la economía argentina podría crecer alrededor de 4%, por encima del promedio regional. Este escenario refuerza la estrategia del Gobierno de avanzar hacia una nueva etapa centrada en reformas estructurales, reducción de impuestos y mayor liberalización de mercados clave como el laboral.

Segundo año consecutivo de superávit financiero

El resultado de 2025 se suma al superávit registrado en 2024, el primero en más de una década. Según el Ministerio de Economía, el orden fiscal permitió reducir la presión sobre la moneda y desactivar riesgos de inestabilidad mayor. Desde el Ejecutivo destacan que este equilibrio abre espacio para devolver recursos al sector privado mediante menores cargas tributarias.

Riesgos externos y desafíos pendientes

Pese al cambio de tendencia, persisten riesgos. El FMI advierte sobre la caída proyectada en los precios del petróleo, un factor que podría afectar las inversiones y las exportaciones vinculadas a Vaca Muerta, uno de los pilares del crecimiento a mediano plazo. Aun así, las perspectivas colocan a Argentina por encima del crecimiento mundial y regional, en un escenario que sigue siendo frágil pero más predecible que en años anteriores.