El Gobierno anunció elevar la remuneración mínima de S/1,130 a S/1,300; el cronograma y la forma de aplicación aún se encuentran en definición. Las MYPE representan el 99.2% de las empresas formales del país, por lo que anticipar caja, plazos de cobro y fuentes de liquidez será clave ante un mayor costo laboral.
El anunciado incremento de la Remuneración Mínima Vital (RMV) de S/1,130 a S/1,300 obligará a las empresas a revisar con anticipación sus flujos de caja y necesidades de capital de trabajo. El MEF ha planteado como referencia un primer tramo de S/100 entre octubre y noviembre y un segundo de S/70 hacia abril de 2027, aunque las fechas exactas continúan en evaluación.
Para ANKA SAFI, el reto no está únicamente en absorber un mayor costo laboral, sino en evitar que ese ajuste genere tensiones de liquidez en empresas con ciclos de cobro largos. Esto cobra especial relevancia para las MYPE, que representan el 99.2% de las empresas formales del país. En este escenario, la firma identifica cuatro claves:
Proyectar la caja antes del ajuste: Las empresas deberían simular cómo cambia su costo laboral mensual con la nueva RMV y estimar cuánto capital adicional necesitarán para sostener planillas, proveedores e inventarios sin afectar su operación.
Revisar los plazos de cobro y pago: Una empresa puede tener ventas y contratos saludables, pero enfrentar presión de caja si cobra a 60 o 90 días mientras sus obligaciones vencen antes. Identificar esos desfases permite anticipar necesidades de liquidez.
Diferenciar un desfase temporal de un problema estructural: El financiamiento puede ayudar cuando existe una cuenta por cobrar futura y una necesidad puntual de caja, pero no reemplaza una estructura de costos sostenible ni corrige márgenes insuficientes.
Usar herramientas de liquidez de manera selectiva: El factoring puede convertir facturas pendientes de cobro en liquidez antes de su vencimiento y ayudar a cubrir desfases concretos. En el primer semestre de 2026, las facturas negociables movilizaron S/27,019 millones, 14.6% más que un año antes, y el 84.5% de las empresas usuarias fueron MYPE.
“El mayor riesgo es esperar a que el aumento entre en vigencia para recién revisar la caja. Una empresa puede estar creciendo y, al mismo tiempo, quedarse sin liquidez si sus cobros llegan después que sus obligaciones. La prioridad debe ser anticipar el impacto, ordenar los flujos y elegir la herramienta financiera adecuada para cada necesidad”, señaló Gonzalo Murguía Llosa, director de inversiones de ANKA SAFI.
De cara a la implementación del nuevo nivel salarial, ANKA SAFI recomienda que las empresas revisen el peso de la planilla dentro de sus costos, sus días promedio de cobro y pago, sus márgenes y las fuentes de liquidez disponibles. La planificación temprana permitirá absorber el ajuste de forma más ordenada y evitar que una mayor obligación recurrente se convierta en un problema de caja.




