El sector agroexportador alcanza cifras históricas, aunque la infraestructura, la inseguridad y la coyuntura electoral plantean desafíos para 2026.
Crecimiento récord con riesgos latentes
El sector agroexportador peruano cerró 2025 con un valor superior a los $14,500 millones en exportaciones, consolidando cifras históricas que destacan su relevancia en la economía nacional. Sin embargo, el panorama para 2026 muestra señales de alerta. La vigilancia de El Niño Costero anunciada por el ENFEN y la infraestructura deficiente en regiones del norte, como Piura, Chiclayo y Tumbes, aumentan los riesgos de sobrecostos y afectaciones logísticas. Mónica Salazar, gerente general de Agrícola y Ganadera Chavín de Huántar, enfatizó que los comunicados oficiales llegan tarde respecto al inicio de las lluvias, subrayando la vulnerabilidad estructural de la zona.
Impacto de la coyuntura política y la inseguridad
La inseguridad y la delincuencia se han transformado en un “impuesto oculto” que eleva los costos operativos del sector. Claudia Solano, gerente de agroexportaciones de ADEX, advierte que la violencia y la extorsión dificultan la expansión hacia regiones con alto potencial, como la Amazonía, donde la minería informal y los problemas logísticos limitan el desarrollo de productos como camu camu y aguaje. Además, el año electoral genera incertidumbre sobre posibles cambios regulatorios, afectando la confianza de la inversión extranjera.
Proyección 2026 y oportunidades de nicho
Pese a estos desafíos, las perspectivas para 2026 son optimistas. Perú busca consolidarse como líder mundial en uva de mesa y arándanos, mientras explora nuevos productos con potencial exportador, como granadilla, maracuyá, cacao de especialidad, castaña amazónica y pistacho, impulsados por tendencias internacionales de consumo saludable. Nuevos mercados estratégicos incluyen el sudeste asiático, así como la consolidación en China y Corea, ampliando la diversificación geográfica de las exportaciones peruanas.






