Vitol y otros gigantes presionan a EE. UU. para obtener licencias y disputar el negocio del crudo de PDVSA.
La petrolera estadounidense Chevron dejó de ser la única interesada en las exportaciones de crudo venezolano. Grandes casas comerciales y productores internacionales ya compiten por obtener licencias del gobierno de Estados Unidos para participar en la venta de petróleo de PDVSA, en un escenario marcado por negociaciones políticas, intereses geoestratégicos y un mercado energético en tensión.
Presión empresarial por licencias clave
Chevron, Vitol y otros comerciantes globales mantienen conversaciones activas con autoridades estadounidenses para asegurar permisos que les permitan exportar petróleo venezolano hacia Estados Unidos y otros mercados. El objetivo es posicionarse en un negocio que podría reactivarse con fuerza tras años de sanciones y restricciones.
Actualmente, Chevron es la única empresa extranjera con autorización formal para exportar crudo venezolano. Sin embargo, la compañía busca ampliar su licencia para vender petróleo no solo de sus empresas mixtas, sino también parte de la producción directa de PDVSA, lo que ha despertado el interés de nuevos competidores.
Exportaciones limitadas y nuevo escenario
Aunque en 2022 Chevron logró un acuerdo que le permitió operar en Venezuela y recuperar parte de la deuda acumulada, las restricciones posteriores redujeron sus exportaciones a cerca de 100,000 barriles diarios en diciembre. Este contexto abrió espacio para que otras firmas presionen por participar en futuras ventas de crudo.
Fuentes del sector señalan que la competencia se ha intensificado luego de que Washington anunciara un acuerdo inicial para suministrar petróleo venezolano a Estados Unidos, con la posibilidad de ampliar las exportaciones a otros destinos.
Venezuela vuelve al radar energético
El renovado interés empresarial confirma que, pese al deterioro de su infraestructura y la inestabilidad política, Venezuela sigue siendo un actor estratégico por el volumen de sus reservas. La eventual apertura del mercado petrolero venezolano podría redefinir alianzas, flujos comerciales y el equilibrio de poder entre las grandes comercializadoras de crudo.
Por ahora, el acceso a ese negocio dependerá exclusivamente de las decisiones de Washington, que mantiene el control total sobre las licencias y condiciones para operar con PDVSA.






