La informalidad impacta de manera directa en la recaudación tributaria.
Según cifras oficiales del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), 7 de cada 10 trabajadores laboran de manera informal. Esto representa a más de 12.8 millones de personas que no cuentan con beneficios laborales ni protección social.
“Estamos hablando de más de 12 millones de peruanos que trabajan sin acceso a salud, pensiones o derechos básicos. Esta realidad refleja una economía que excluye a la mayoría”, advierte Milagros Torres, subdirectora académica de la Facultad de Negocios de Zegel.
Este dato se traduce en un 72% de la población económicamente activa (PEA) que desarrollan sus actividades al margen de los sistemas formales. Sin embargo, esto responde a condiciones estructurales. Muchos peruanos han crecido en contextos donde el Estado simplemente no llega, sin acceso a servicios públicos, educación de calidad o apoyo empresarial.
Informalidad, un arma de doble filo
En términos laborales, la situación es crítica. El 72% de los trabajadores no figura en una planilla, no aporta a EsSalud ni tiene seguro laboral. Según el Ministerio de Trabajo, esta masa laboral desprotegida está expuesta a condiciones precarias, inseguras y muchas veces vulnerables a la explotación.
La comparación internacional tampoco es favorable. Mientras que en países de la OCDE más del 90% del empleo es formal y asalariado, en Perú esta cifra apenas roza el 50%. Incluso si se compara con otras economías de la región, como Chile o Colombia, donde el empleo asalariado llega al 70%, el Perú aparece rezagado.
Además, la informalidad impacta de manera directa en la recaudación tributaria. La Sunat estima que alrededor del 80% de los negocios informales evade impuestos, incluyendo IGV, renta y emisión de comprobantes. A esto se suma otro dato preocupante: el 91% de estos negocios no cumple con normativas básicas como licencias municipales, protocolos de seguridad o registros sanitarios, según el Ministerio de la Producción.
Pese a esta evidente ilegalidad, muchos de estos negocios no se perciben como informales. Solo el 50% reconoce estar fuera del sistema, lo que muestra una profunda desconexión entre la legalidad y la autopercepción de los empresarios.
El canal tradicional sigue dominando
A pesar del avance de las cadenas de supermercados, el comercio tradicional sigue siendo el preferido por la mayoría de peruanos. Un último estudio, publicado en marzo de 2025, indica que el 65% de las compras de alimentos se realiza en mercados, bodegas y puestos ambulatorios. Solo el 35% opta por supermercados y tiendas modernas.
Lo mismo ocurre en el sector textil: un 64% de consumidores elige comprar ropa en tiendas tradicionales o ambulantes, frente al 19% que prefiere centros comerciales y el 17% que recurre a vendedores informales.






