Transparencia, respaldo legal y acompañamiento profesional: claves para invertir con mayor información.
Invertir puede ser una alternativa para buscar el crecimiento del patrimonio, pero tomar una decisión financiera no debería depender únicamente de la rentabilidad que ofrece una determinada opción. En Perú, solo el 22% de los adultos alcanzó un nivel alto de capacidades financieras y apenas el 39% podría afrontar un gasto imprevisto equivalente a un mes de sus ingresos, según la reciente Encuesta de Capacidades Financieras 2026 de la SBS y CAF. A esto se suma que apenas el 42% verifica que los productos financieros que adquiere en línea sean ofrecidos por entidades reguladas, lo que evidencia la importancia de contar con información suficiente antes de tomar una decisión.
“Antes de pensar en dónde colocar nuestro patrimonio para hacerlo crecer, debemos conocer los diferentes productos financieros que existen dentro del mercado, quién está detrás de estos y cuáles son las condiciones para poder adquirirlos. Por otro lado, la transparencia permite conocer qué tan riesgoso es y qué características tiene una alternativa, así como el respaldo legal. Mientras exista un acompañamiento profesional, la empresa puede ayudar a que el inversionista pueda tomar una decisión con mayor información. Dicha confianza no debería construirse únicamente sobre una promesa de rentabilidad, sino sobre la claridad de todo el proceso y la asesoría brindada”, señala Cristian Acosta, Analista Financiero de IB1 Investment Business One, quien además detalla los aspectos clave que deben revisarse para tomar una decisión informada y responsable:
- Priorizar un fondo de emergencia: Antes de buscar rentabilidad, es vital contar con liquidez para imprevistos (idealmente de tres a seis meses de gastos fijos). El capital a invertir nunca debe ser el dinero que se necesita para el día a día. Esto es crítico frente a los datos actuales, si solo el 39% de peruanos puede afrontar un imprevisto, la base antes de invertir debe ser siempre la prevención.
- Transparencia: Conocer cómo funciona el producto de inversión, dónde se colocará el capital, cuáles son los costos asociados al producto, qué condiciones aplican y qué riesgos existen; todos los productos financieros tienen un riesgo, en mayor o menor medida.
- Respaldo legal: Identificar quién ofrece la inversión, bajo qué estructura opera y qué mecanismos existen para proteger los intereses del inversionista. En el caso de productos adquiridos en línea, todavía una minoría verifica activamente que sean provistos por entidades reguladas.
- Acompañamiento profesional: Contar con asesoramiento y un aprendizaje adecuado permite comprender las características de cada inversión y evaluar si esta guarda relación con los objetivos y perfil de cada persona.
- Alineación con el horizonte temporal: Es necesario definir cuándo se necesitará disponer del dinero. Invertir en productos de alta volatilidad puede ser estratégico a largo plazo, pero resulta peligroso si el inversionista requiere liquidez en el corto plazo.
- Diversificación del riesgo: Evitar concentrar todo el patrimonio en un solo activo, empresa o moneda. Distribuir el capital en diferentes instrumentos e industrias mitiga las pérdidas si a un sector específico del mercado le va mal.
La información disponible muestra que todavía existe un amplio espacio para fortalecer estos hábitos. Para IB1, el bajo nivel de capacidades financieras en el país refuerza la necesidad de que el inversionista no se quede únicamente con una recomendación de familiares o amigos, o con una simple promesa de retornos, sino que pueda acceder a información clara y suficiente para entender qué está contratando, cuánto porcentaje de capital va a exponer y si el factor riesgo-beneficio vale la pena.
“La confianza en una inversión se construye antes de realizar la operación. Dedicar tiempo a revisar la información, conocer el producto y qué entidades lo ofrecen, hacer preguntas y comprender las condiciones permite que la decisión financiera responda a un objetivo concreto y no únicamente a la expectativa de obtener una ganancia. En un mercado con cada vez más alternativas de inversión, informarse también forma parte de invertir responsablemente”, concluyó Acosta.




