Por Diego González, CEO de Defontana
Según la Cuarta Edición del Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2026, realizado por el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (Cenia) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Chile lidera el ranking del desarrollo de la IA en América Latina, con 71,4 puntos y por cuarto año consecutivo.
Sin duda, es una excelente noticia que demuestra la madurez de los ecosistemas de IA, donde destaca su incorporación en el 27,6% de las grandes empresas de la región, el 12,8% de las medianas y el 6,8% de las pequeñas, mostrando el camino hacia los desafíos que representa esta revolucionaria tecnología en innovación, productividad y talento.
En efecto, en áreas como administración, finanzas, recursos humanos, marketing o servicio al cliente, la IA permite automatizar parte del procesamiento de información, generación de contenidos, análisis de datos o atención de consultas.
En ese escenario, surge un nuevo modelo de trabajo aumentado, donde la IA Agéntica funciona como un asistente, permitiendo a una persona hacer más en menos tiempo. Un profesional puede utilizarla, por ejemplo, para analizar grandes volúmenes de información, preparar una primera versión de un documento, identificar patrones o generar alternativas que luego deben ser evaluadas por una persona.
Asimismo, nacen nuevos perfiles profesionales y especializaciones relacionadas con la IA, pero también la transformación de profesiones que ya existen. No necesariamente se trata de que aparezcan trabajos completamente nuevos, sino de que las funciones tradicionales comienzan a incorporar nuevas herramientas y competencias.
De qué manera abordamos como país y como industria esos retos; y cómo aportamos a la formación de los talentos en este nuevo paradigma, ciertamente, es clave para seguir avanzando y liderando en la incorporación de la IA en el tejido productivo.
Por lo mismo, es fundamental que los talentos no compitan con la IA, sino aprendan a trabajar con ella para identificar dónde puede aportar valor y cómo utilizarla responsablemente. Las personas capacitadas en el uso de la IA tendrán una ventaja competitiva clara frente a quienes no la tienen.
Adicionalmente, entendiendo que la tecnología puede generar información rápidamente, es vital saber evaluar esa información y darle contexto. La ventaja no está sólo en saber utilizar una herramienta de IA, sino en comprender muy bien un problema o industria y saber cómo utilizar esa tecnología para resolverlo.
Por último, para seguir liderando en IA, se torna indispensable la capacidad de adaptación, aprender nuevas herramientas, actualizar conocimientos y estar dispuesto a rediseñar la propia forma de trabajar a medida que la tecnología evoluciona.




