El índice de semiconductores acumula una caída del 24% desde mediados de junio, mientras Amazon subió 5,22% y las tensiones geopolíticas mantienen la cautela en los mercados internacionales.
La jornada en las plazas financieras internacionales se encuentra condicionada por una marcada rotación sectorial y un entorno geopolítico complejo que mantiene la cautela entre los participantes del mercado, con el Índice de Miedo y Codicia ubicándose en niveles de Miedo Extremo (24/100). En Estados Unidos, los indicadores macroeconómicos dejaron lecturas mixtas: la confianza de los constructores de viviendas (índice NAHB) cayó a 29 puntos, su nivel más bajo desde 2012, mientras las autoridades advirtieron sobre presiones inflacionarias. Sin embargo, la temporada de resultados corporativos aportó soporte a la renta variable, destacando que el 80% de las empresas del S&P 500 que han presentado cifras, superó las expectativas de beneficio por acción (BPA). En el ámbito internacional, el frente energético operó bajo tensión tras ataques reportados por rebeldes hutíes contra infraestructuras de Aramco y aeropuertos en Arabia Saudí, sumados a las declaraciones de Irán respecto al control del Estrecho de Ormuz y las conversaciones de las autoridades de energía de EE. UU. con el Reino Unido sobre reservas de diésel.
En el sector tecnológico de gran capitalización, se reflejó una disparidad de comportamientos entre el comercio electrónico y los fabricantes de componentes. Las acciones de Amazon ($AMZN) repuntaron un +5,22%, impulsando su capitalización bursátil en más de 135.000 millones de dólares tras ser calificada como la principal opción (Top Pick) por Morgan Stanley, con un precio objetivo de 350 dólares por título. En contraste, el segmento de semiconductores registró una importante volatilidad: el índice de semiconductores (SOX) acumula ocho jornadas consecutivas en terreno negativo, su mayor racha bajista desde 2008, y presenta un retroceso del 24% desde mediados de junio, llevando la relación SOX/S&P 500 a 1,45 puntos, su nivel más bajo desde abril.
En Europa y Norteamérica, el ministro ruso Serguéi Lavrov desestimó la volatilidad energética enfocado en el largo plazo, al tiempo que China advirtió con firmeza al Reino Unido ante posibles restricciones a sus vehículos eléctricos. En Canadá, la encuesta del BoC reveló que solo el 6% de las empresas prevé una recesión en 2027, aunque las expectativas de inflación a 5 años subieron al 3,91%. En Asia y Oriente Medio, Japón anunció certificaciones para centros de datos para mitigar riesgos con China, mientras Deepseek y Huawei colaboran en nuevos chips de IA. La tensión escaló por ataques hutíes a instalaciones de Aramco y aeropuertos en Arabia Saudí, sumado a las advertencias de Irán sobre el control exclusivo del Estrecho de Ormuz para naciones amigas, pese a llamados al diálogo por parte de Pakistán y China.
Desde mi punto de vista, el equilibrio global evidencia una marcada divergencia entre la solidez financiera de las grandes tecnológicas diversificadas y la fragilidad en la infraestructura energética e industrial de semiconductores. La corrección acumulada en los fabricantes de chips, junto a la parálisis en el sector inmobiliario estadounidense y el repunte en las expectativas inflacionarias de largo plazo, anticipan que el proceso de ajuste técnico y rebalanceo de portafolios defensivos continuará en las próximas sesiones.
Para las próximas sesiones, la atención del mercado estará centrada en los próximos informes trimestrales de gigantes tecnológicos como Meta y Tesla; de mantenerse la solidez en sus métricas financieras y estabilidad en los precios de la energía, las bolsas podrían consolidar pisos operativos en el corto plazo.
Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group




