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lunes, octubre 19, 2026
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Economía china multiplica por 48 su PIB per cápita y enfrenta el reto de los altos ingresos

Economía china y crecimiento industrial.

La economía china ha experimentado una transformación profunda en las últimas cuatro décadas, al pasar de una estructura predominantemente rural a convertirse en una de las principales potencias industriales y tecnológicas del mundo. Sin embargo, el país todavía enfrenta el desafío de consolidarse como una economía de altos ingresos.

La economía china ha experimentado una transformación profunda en las últimas cuatro décadas, al pasar de una estructura predominantemente rural a convertirse en una de las principales potencias industriales y tecnológicas del mundo. El PIB per cápita pasó de US$307,5 en 1980 a una estimación de US$14.873,6 para 2026, según cifras del Fondo Monetario Internacional (FMI), un aumento de más de 48 veces.

El avance refleja un proceso de transformación económica iniciado con las reformas impulsadas desde finales de la década de 1970, que modificaron progresivamente la estructura productiva del país y sentaron las bases para su posterior integración a la economía mundial.

No obstante, alcanzar un nivel de ingreso elevado no depende únicamente del crecimiento del PIB por habitante. El Banco Mundial clasifica a las economías según el ingreso nacional bruto (INB) per cápita calculado mediante el método Atlas. Para el ejercicio fiscal 2027, el umbral para pertenecer al grupo de altos ingresos se sitúa en más de US$14.375.

Economía china acelera su transformación desde la agricultura

Las reformas iniciadas bajo el liderazgo de Deng Xiaoping marcaron un punto de inflexión. La introducción del sistema de responsabilidad familiar en el campo permitió elevar la productividad agrícola, mientras que posteriormente surgieron empresas rurales y se habilitaron zonas económicas especiales destinadas a atraer inversión y desarrollar nuevas actividades productivas.

Shenzhen se convirtió en uno de los principales ejemplos de esta estrategia. La apertura progresiva permitió atraer capital extranjero, incorporar tecnología y ampliar la capacidad manufacturera, mientras distintas regiones comenzaron a integrarse a las cadenas internacionales de producción.

Durante la década de 1990, China profundizó las reformas económicas y aumentó su exposición al comercio y la inversión extranjera. Este proceso terminó por transformar la estructura productiva del país y preparar el terreno para una expansión mucho mayor durante las siguientes décadas.

La incorporación a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2001 aceleró todavía más esta transformación. China se consolidó como uno de los principales centros manufactureros del mundo y aumentó sus exportaciones, mientras la inversión en infraestructura, industria y capacidad productiva se convirtió en uno de los principales motores del crecimiento.

El ingreso a la OMC cambió la escala del crecimiento

La integración al comercio internacional permitió que China aprovechara su abundante fuerza laboral, su capacidad de producción y el crecimiento de la inversión para ampliar rápidamente su participación en los mercados globales.

El PIB per cápita pasó de US$4.578 en 2010 a US$7.775 en 2014. En 2018 superó los US$10.000 y alcanzó US$10.349 en 2019, antes de la disrupción provocada por la pandemia.

Tras la caída inicial de la actividad, el indicador volvió a crecer y pasó de US$10.700 en 2020 a US$12.872 en 2021. Posteriormente, llegó a US$12.989 en 2022, US$13.029 en 2023, US$13.453 en 2024 y US$13.968 en 2025, de acuerdo con las cifras utilizadas en el análisis.

Las proyecciones del FMI apuntan a que el PIB per cápita podría alcanzar US$15.678 en 2027, US$17.725 en 2029 y acercarse a US$19.900 en 2031.

Estas cifras muestran la magnitud del cambio experimentado por China desde 1980. Sin embargo, el crecimiento del ingreso por habitante también debe analizarse junto con las diferencias existentes entre regiones urbanas y rurales, así como con la metodología utilizada para determinar la clasificación de ingresos de una economía.

China deja atrás la etapa de manufacturas baratas

El crecimiento chino también ha cambiado de naturaleza. El modelo basado principalmente en mano de obra abundante, manufacturas de bajo costo y exportaciones enfrenta nuevos límites debido al envejecimiento de la población, la menor expansión de la productividad y la corrección del mercado inmobiliario.

A ello se suman las tensiones comerciales y tecnológicas con otras grandes economías, que han obligado a China a acelerar el desarrollo de capacidades propias en sectores considerados estratégicos.

La economía china busca ahora avanzar hacia actividades de mayor valor agregado. La automatización, los vehículos eléctricos, las baterías, las energías renovables, la inteligencia artificial y la manufactura avanzada aparecen entre los sectores que podrían sostener una nueva etapa de crecimiento.

Este cambio supone pasar de una economía cuyo principal diferencial era producir a gran escala y a costos competitivos a otra que busca competir también mediante tecnología, innovación y productividad.

Economía china enfrenta una nueva etapa de crecimiento

El desafío para China será mantener el crecimiento sin depender de los mismos motores que impulsaron su expansión durante las últimas décadas.

El Banco Mundial señala que la proporción de la población china ubicada en el segmento de bajos ingresos se redujo de alrededor de 30% en 1987 a cerca de 11%, reflejando el alcance de la transformación económica y la reducción de la pobreza.

Sin embargo, el envejecimiento demográfico, la menor productividad y los desequilibrios acumulados durante el ciclo de inversión e inmobiliario plantean nuevas restricciones.

China se encuentra, por tanto, ante una etapa distinta de su desarrollo. La prioridad ya no es únicamente aumentar la producción, sino elevar la productividad, sostener el ingreso de los hogares y desarrollar nuevas fuentes de crecimiento capaces de compensar la pérdida de dinamismo de sectores tradicionales.

La evolución del PIB per cápita muestra hasta qué punto se ha transformado la economía del país desde las reformas iniciadas hace más de cuatro décadas. El siguiente desafío será convertir esa expansión en un crecimiento más equilibrado y sostenible, mientras busca consolidar su posición entre las economías de mayores ingresos.