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lunes, octubre 19, 2026
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Ana Reátegui: “La inversión ha empezado a inflarse y la economía podría crecer 4%”

En conversación con Revista Economía, la directora general de Administración de ESAN y profesora de Economía y Finanzas de ESAN Graduate School of Business, analiza el repunte de la inversión privada, las perspectivas de crecimiento, el impacto del Fenómeno El Niño y los cambios que requiere Petroperú.

La inversión privada ha crecido alrededor de 15% durante el primer semestre. ¿Qué factores están detrás de este crecimiento y qué tan sostenible puede ser hacia el próximo año?

Son muy buenas noticias. La inversión no venía creciendo y, aunque el año pasado también fue un año interesante para las inversiones, si pudiéramos retroceder unos diez años, de los cuatro grandes motores que tiene la economía, el consumo, la inversión, el gasto del Gobierno y la balanza comercial, podríamos decir que la llanta que teníamos baja era la inversión.

Tener una de estas cuatro llantas malograda provocaba que el Perú solamente pudiera crecer alrededor de 3% o 3,5%. Entonces, conocer que la inversión está retomando el crecimiento, alrededor de 10% el año pasado y cerca de 15% en lo que va de este año, quiere decir que esa llanta ha empezado a inflarse y, con ello, la economía debería poder llegar tranquilamente a un crecimiento de 4%.

En el camino todavía queda el escollo de qué pasará realmente con el Fenómeno El Niño durante el próximo año. Pero si quitáramos este factor, habría sido un año y el siguiente muy buenos desde el punto de vista macroeconómico.

Vamos mejorando y eso implica que la confianza se está recuperando, porque detrás de la inversión hay confianza. Si no existe confianza, nadie invierte. Es un proceso en el que confianza e inversión, junto con las demás variables, permiten que macroeconómicamente un país pueda crecer más.

A dos meses del inicio del nuevo Gobierno, ¿cómo evalúa las señales económicas de esta administración? ¿Qué tan claras son para el sector empresarial y qué podría mejorar?

Creo que una cosa que tiene que mejorar en general es la comunicación. Considero que tiene un ministro de Economía muy bueno. No es que los profesionales anteriores hayan sido malos, para nada, pero Elmer Cuba se ha ganado un nombre y un respeto en el mundo económico.

La presencia de él y, sobre todo, de quienes lo están rodeando está provocando que tengamos más confianza en el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). El ministro de Economía, en general, era una figura que había perdido bastante peso en los gobiernos anteriores. Creo que este Gobierno le está dando nuevamente cierto protagonismo al ministro de Economía y eso genera confianza.

La presencia de Julio Velarde también sigue dando confianza. Los nombres que hemos visto para el directorio del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), que probablemente vayan al directorio por el lado del Senado, son incluso personas de centro o de izquierda, pero tienen una trayectoria profesional en economía bastante destacada.

Entonces, el directorio del Banco Central de Reserva va a quedar conformado por gente muy interesante, con un perfil que incluso ha participado antes en gobiernos previos. Ya tienes asegurada la política monetaria. Por el lado de la política fiscal, tenemos confianza en que Elmer Cuba podrá pasar estos avatares.

El gran escollo, desde el punto de vista de la economía, es que, si bien todavía faltan cosas, por allí no vienen los problemas. Los problemas de la macroeconomía se están llevando bien. Hay que apresurarse en muchas cosas, es correcto, hay que ir y correr, pero allí no está la gran problemática del país.

La problemática va más por los temas de criminalidad, delincuencia y desorden político. Ese caos político no viene de ahora, sino que lleva mucho tiempo arrastrando al país y todavía no se logra controlar.

Sin embargo, creo que los empresarios no se distraen tanto en eso. Mientras nosotros, individualmente, nos preocupamos por lo que se dice en redes sociales, los empresarios están mirando indicadores que van más allá de eso. Cuando quitas esa toxicidad de la que creemos que nos domina la vida, el país igual va avanzando.

Creo que hay razones para pensar que estas inversiones se basan en confianza y que esta confianza se seguirá ganando.

¿Cuál sería el impacto real del Fenómeno El Niño sobre las agroexportaciones del Perú?

Acabo de estar en Chiclayo hace solo una semana y podría decir que he escuchado un poquito de todo. En promedio, sí se va a sentir la caída. Probablemente estemos hablando, dependiendo del producto, de una caída de entre 10% y 30% aproximadamente en algunos productos.

Sin embargo, puede sonar contradictorio, pero hay gente que está esperando las lluvias y apostando por el Fenómeno El Niño, porque, por ejemplo, esperan que se recupere la campaña del arroz. La abundancia de agua podría provocar que el rendimiento por hectárea mejore y que el arroz tenga mejores resultados.

Entonces, unos ganan y otros pierden. En promedio, creo que vamos a perder, pero no todos pierden. Sí se va a sentir la caída de la agroexportación en el norte, fundamentalmente en productos que son sensibles.

Esto va a provocar no solamente que haya menos exportaciones y menos cantidad de dólares, sino también un aumento del precio de estos productos en los mercados internacionales. Al retirarse parte de la oferta del Perú, probablemente se produzca una subida de precios.

Otro impacto que sí nos va a doler y que es probable que suceda es la caída de la mano de obra empleada. Al caer la cosecha y haber menos hectáreas cosechadas, se necesitará menos mano de obra. Como sabemos, la intensidad de mano de obra es muy fuerte en este tipo de cultivos.

Por ejemplo, el arándano requiere una recolección pequeña y cuidadosa, por lo que consume muchísima mano de obra. Si hay menos hectáreas, es probable que también haya menos trabajadores contratados. Entonces, los efectos colaterales no solamente están en la caída de los productos, sino también en el empleo.

¿Qué tendría que cambiar en materia de infraestructura y prevención para reducir la vulnerabilidad frente al Fenómeno El Niño?

Tenemos que aprender a ser resilientes antes de la emergencia. Nosotros decimos que eres resiliente cuando has tenido un problema y sabes sobreponerte. En este caso tenemos que ser resilientes primero, antes de que suceda, es decir, resilientes a las experiencias pasadas y aprender de esos errores.

Creo que uno de los aciertos de este Gobierno es que está asumiendo el tema de la prevención con bastante fuerza. Basta ver el trabajo que se está haciendo en la recuperación de los ríos en Piura, en el norte, en Tumbes y en las principales quebradas donde sabemos que habrá problemas. Eso es prevención.

Pero no va a ser suficiente si nos hablan de un Fenómeno El Niño extraordinario. Las condiciones podrían sobrepasar el esfuerzo de prevención que se ha hecho en el norte, aunque obviamente este trabajo permitirá mitigar sus efectos.

Además, esta prevención tiene un alcance limitado en el tiempo. Probablemente ayude hasta diciembre o enero, porque después todo volverá a estar colmatado y lleno de barro. Si las lluvias continúan en febrero o marzo, nuevamente estaremos en grandes problemas.

Entonces, la solución no pasa solamente por prevenir este Fenómeno El Niño, sino por hacer bien los puentes y planificar una infraestructura adecuada para este tipo de fenómenos. Nosotros solemos construir, y ese es un error que se viene arrastrando históricamente, con el menor presupuesto posible, haciendo lo mínimo.

Un buen ejemplo de lo contrario es Luis Bedoya Reyes, quien construyó pensando en lo máximo que podía ocurrir, como en el caso del Zanjón o la Vía Expresa de Lima. No pensó en lo mínimo, sino en lo máximo.

Cuando hacemos obras de infraestructura, siempre vamos hacia lo mínimo porque no hay plata, porque no hay presupuesto o porque interviene la Contraloría y se cuestiona que una obra sea demasiado costosa. Debemos aprender a pensar en los máximos del Fenómeno El Niño y replantear la infraestructura para esas condiciones.

No debemos construir pensando solamente en los fenómenos convencionales que históricamente venían ocurriendo. Con el calentamiento, esos máximos pueden volver a convertirse en el estándar. Hay que aprender e interiorizar que debemos construir para el máximo y no para el mínimo.

Moody’s cambió la perspectiva de Petroperú de negativa a positiva, pero mantuvo su calificación en Caa1. ¿Qué significa realmente este cambio y qué tan importante es para la recuperación de la empresa?

Primero, es una noticia que tranquiliza en el corto plazo. Es como si los inversionistas te estuvieran diciendo: “Te estoy mirando, sé que has ido a misa este domingo, pero no sé si seguirás yendo a misa”. Lo que quieren ver es constancia y manejo.

Es un respaldo para el nuevo directorio de Petroperú, pero no se lo van a dar por mucho tiempo más si Petroperú no hace realmente cambios drásticos. Esta vez te mantengo porque creo que confío en tu directorio, eres nuevo, estás tomando medidas y has dicho que vas a hacer reestructuraciones profundas.

Yo pensaría que los inversionistas deberían ver un Petroperú diferente de aquí a diciembre. Para entonces ya debería haber dado pasos mucho más claros respecto de cuál es su verdadero rumbo. Dentro de un año, cuando vuelva a salir la calificación, los inversionistas deberían haber visto que realmente existe un cambio estructural en Petroperú.

Petroperú ya concretó un desembolso de US$475 millones. ¿En qué medida este financiamiento puede resolver los problemas financieros de la empresa?

No mucho. Lo que está haciendo es darle un poco de balón de oxígeno para que pueda hacer los cambios y atraer inversiones de gran alcance.

Cuando hablamos de una inversión de gran alcance, estamos hablando de cifras mucho más grandes, alrededor de US$6.000 millones. Este financiamiento permite enfrentar la coyuntura de corto plazo.

Eso es muy importante: enfrentar las coyunturas de corto plazo. Pero es como un oxígeno para que puedas hacer los cambios y, con esa nueva estructura, tengas una casa mejor plantada para invitar a otros inversionistas y decirles: “Te invito a ser parte de Petroperú, pero hay que poner US$6.000 millones”.

Entonces, este financiamiento es solamente el oxígeno que permitirá pagar algunas cuentas, ordenarse un poco y continuar con la reestructuración. No va a solucionar los problemas financieros de Petroperú.

Los ingresos tributarios del Gobierno Central crecieron más de 17% en agosto y acumulan más de 20 meses de crecimiento consecutivo. ¿Estamos ante una mejora estructural de la recaudación o el resultado depende principalmente de la actividad económica?

Son inseparables. Creo que esto va más por la recuperación del país que porque haya habido un cambio en la forma de recaudar de la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (SUNAT).

La SUNAT también tiene un tema pendiente, que es que normalmente se ajusta mucho en materia de impuestos a las mismas empresas. No sabemos mucho acerca de que haya logrado incrementar la presión tributaria.

Por eso, creo que este resultado es más consecuencia del buen desempeño de la economía. Un mejor desempeño económico genera una mejor recaudación, pero no necesariamente porque se haya logrado que más personas o más empresas paguen impuestos.

Con un escenario favorable para la inversión, pero con riesgos como el Fenómeno El Niño y la necesidad de consolidación fiscal, ¿cuáles serán los principales desafíos para sostener el crecimiento del Perú durante los próximos dos años?

Creo que lo que se necesita es tranquilidad política. No es la economía el problema. El Fenómeno El Niño es un desafío y hay que esforzarse para superarlo, pero ese esfuerzo es trabajo.

Si tenemos que trabajar diez horas para solucionar este problema, vamos a trabajar. De repente no lo solucionamos del todo, pero si hemos hecho nuestro trabajo, nos irá mejor. Cuando todos nos organizamos y trabajamos, debería poder lograrse.

Lo bueno es que creo que ahora hay gente capaz que se está encargando del Fenómeno El Niño y eso hay que agradecerlo. Pero está el tema del ruido político, de desestabilizar ministros que están entrando y saliendo. Esa pugna política nos viene arrastrando desde hace mucho tiempo.

Realmente, eso es lo que le jala la alfombra al Perú en buena medida: la incapacidad que tenemos como clase política para ponernos de acuerdo sobre algunas cosas.

Por ejemplo, hasta llegar a pensar que no debería ratificarse Julio Velarde. Si te das cuenta, no es un problema ni de Julio Velarde ni del Banco Central, es un problema político. Cuando la política empieza a hacer ese tipo de intervenciones en la economía, la economía, por supuesto, se resiente.

Uno dice: “Quiero invertir, quiero trabajar, pero si tú me lo pones así, tengo que ir a otro ritmo”. Creo que el desafío que tiene el país es el Fenómeno El Niño y hacer muchas cosas, pero nuevamente eso se soluciona trabajando. El tema es que nos dejen trabajar. Y ahí viene el tema de la tranquilidad que creo que nos merecemos para poder tener cierto orden político.

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