ANIF advierte que la menor disponibilidad de reservas aumenta la exposición del país a los precios internacionales y eleva los riesgos para la generación eléctrica y los costos de otros sectores productivos.
Colombia ya depende de las importaciones para cubrir aproximadamente el 30% de su demanda de gas natural y cuenta con reservas equivalentes a 5,9 años de producción, según una advertencia de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF).
El presidente de ANIF, José Ignacio López, señaló que la pérdida de autosuficiencia en gas dejó de ser una posibilidad futura y ya tiene efectos sobre el abastecimiento energético del país. Sus declaraciones fueron recogidas por Blu Radio.
Según López, Colombia pasó de contar con una posición favorable en materia de reservas de gas a presentar un horizonte más reducido frente a otros países de la región.
Importaciones cubren cerca de un tercio de la demanda
La reducción de las reservas nacionales ya se refleja en la estructura de abastecimiento del mercado colombiano. López señaló que alrededor del 30% de la demanda de gas actualmente debe cubrirse mediante importaciones.
Esta dependencia expone al país a las condiciones del mercado internacional, incluidos cambios en los precios y eventuales interrupciones o restricciones en el suministro externo.
El riesgo adquiere mayor relevancia durante episodios de El Niño, debido a que la reducción de las lluvias puede afectar la generación hidroeléctrica y aumentar la necesidad de recurrir a centrales térmicas que utilizan gas natural.
ANIF también advirtió que la volatilidad de los mercados internacionales y factores geopolíticos pueden incrementar la exposición de Colombia a variaciones en los costos del combustible.
Costos energéticos impactan a otros sectores
La situación del gas también puede tener efectos sobre actividades productivas que utilizan energía como parte relevante de sus costos.
A partir de las matrices de oferta y utilización del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), ANIF identificó sectores con una exposición significativa a los costos energéticos.
Entre ellos figura el tratamiento y distribución de agua, donde estos costos representan cerca del 20% de la estructura total de costos. También aparecen actividades vinculadas con la fabricación de caucho y plástico y la producción de papel y cartón.
Un incremento en los costos energéticos, por tanto, podría trasladarse más allá de las facturas de gas o electricidad y afectar los costos de producción de distintos bienes y servicios.
El escenario plantea dos desafíos para Colombia: reducir la vulnerabilidad asociada a la menor disponibilidad de reservas nacionales y gestionar la creciente dependencia del suministro externo.
Con un horizonte de reservas de 5,9 años y alrededor de 30% de la demanda cubierta mediante importaciones, la evolución de la producción nacional, los precios internacionales y las condiciones climáticas serán factores relevantes para el abastecimiento energético del país.




