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lunes, octubre 19, 2026
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5 de cada 10 nuevos líderes tardan más de seis meses en adaptarse a su rol

La delegación aparece como el principal desafío, mientras las organizaciones buscar fortalecer el acompañamiento para acelerar la autonomía y la toma de decisiones.

Asumir por primera vez la conducción de un equipo representa un cambio relevante en la trayectoria de un profesional. El nuevo rol exige pasar de responder principalmente por la ejecución propia a generar resultados a través de otras personas, lo que requiere desarrollar nuevas capacidades para gestionar, tomar decisiones, delegar y acompañar el desempeño del equipo.

De acuerdo a data interna de Cornerstone 57% de los profesionales que asumen por primera vez una posición de liderazgo requieren más de seis meses para consolidarse en su nuevo rol. Durante esta etapa, delegar funciones, brindar feedback, establecer prioridades y desarrollar autonomía adquieren un peso determinante en la efectividad del líder

“Durante los primeros meses es importante ordenar tres aspectos con el equipo: cuáles son las prioridades, qué decisiones puede asumir cada persona y cómo se realizará el seguimiento. Esa claridad facilita la transición del nuevo líder y permite que el equipo gane autonomía desde el inicio”, señala Paola Chocano, Partner & Managing Director de Cornerstone Perú.

Delegar, uno de los principales retos de la primera jefatura

La delegación aparece como uno de los desafíos más relevantes de esta transición: 81% de los nuevos líderes la identifica como su principal reto durante los primeros meses. Para un profesional que hasta hace poco era responsable de su propia ejecución, delegar implica aprender a transferir responsabilidades, definir espacios de decisión y acompañar al equipo sin recuperar constantemente el control de las tareas.

Parte de esta evolución consiste en distinguir qué decisiones requieren la intervención del líder, cuáles puede asumir el equipo y cuáles necesitan inicialmente una revisión conjunta. Definir estos límites permite desarrollar criterio en los colaboradores, agilizar la toma de decisiones y liberar al líder de parte de la ejecución para concentrarse en prioridades de mayor impacto.

“Para delegar bien no basta con asignar una tarea. Hay que definir qué resultado se espera, qué margen de decisión tendrá la persona y en qué situaciones debe escalar el tema. Cuando esos tres puntos están claros, el equipo puede ganar autonomía sin perder alineamiento”, explica Chocano.

¿Cómo acompañar esta transición desde la organización?

El desarrollo de liderazgo mantiene un lugar relevante dentro de la agenda de talento. El Cornerstone Talent Insights 2026 identifica a la adaptabilidad y gestión del cambio (43%), el liderazgo y desarrollo de equipos (32%) y la inteligencia emocional (26%) entre las competencias más valoradas en los líderes para este año.

Frente a este escenario, el acompañamiento durante los primeros meses puede marcar una diferencia. Herramientas como el coaching, mentoring, feedback estructurado y acompañamiento durante el onboarding permiten trabajar situaciones reales y concretas del nuevo rol. Una conversación difícil, una decisión que debe transferirse al equipo o una responsabilidad que empieza a delegarse pueden convertirse en oportunidades concretas de aprendizaje y desarrollo.

“El acompañamiento genera mayor valor cuando parte de situaciones que el nuevo líder está viviendo en ese momento. Trabajar una decisión pendiente, un feedback que necesita brindar o una responsabilidad que puede comenzar a delegar permite desarrollar capacidades mientras ejerce el rol y fortalecer a su equipo”, concluye Chocano.