Las amenazas sobre rutas marítimas e infraestructura de Arabia Saudita amplían el riesgo de interrupciones del suministro mundial y podrían llevar al Brent hasta US$115 por barril.
Las nuevas amenazas sobre la infraestructura y las rutas de exportación de Arabia Saudita podrían comprometer entre 4% y 5% adicional del suministro mundial de petróleo, ampliando el impacto potencial del conflicto más allá del Estrecho de Ormuz.
El nuevo foco se concentra en el Mar Rojo y Bab el-Mandeb, donde los hutíes han fortalecido posiciones y aumentado su capacidad para amenazar el tráfico marítimo. A esto se suma el daño provocado la semana pasada al oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita, infraestructura utilizada precisamente como alternativa para transportar crudo evitando Ormuz. Al mismo tiempo, las conversaciones entre Irán y las potencias del Golfo destinadas a avanzar en la reapertura del estrecho permanecen suspendidas.
La combinación reduce considerablemente el margen logístico de uno de los mayores exportadores de petróleo del mundo. El mercado ya venía operando con importantes restricciones asociadas al conflicto, por lo que una nueva amenaza sobre las exportaciones saudíes aumenta el riesgo de que las interrupciones dejen de ser episodios aislados y comiencen a tener un carácter más prolongado.
Desde mi perspectiva, éste es el principal cambio que está experimentando el mercado petrolero. Durante las primeras etapas del conflicto, buena parte de la discusión estaba concentrada en Ormuz. Ahora el riesgo se ha extendido también hacia infraestructura terrestre y Bab el-Mandeb. El problema es que estas rutas funcionan como alternativas entre sí: cuando una enfrenta restricciones, las demás permiten mantener parte del flujo de exportaciones. Si varias comienzan a deteriorarse simultáneamente, la capacidad de compensación disminuye considerablemente.
Mientras las conversaciones sobre Ormuz continúen suspendidas y el oleoducto saudí permanezca fuera de servicio, el Brent conserva argumentos para mantenerse en niveles elevados. Una nueva escalada sobre infraestructura saudí o interrupciones relevantes en Bab el-Mandeb podrían impulsar al crudo hacia la zona de US$110-US$115 por barril.
El escenario contrario requiere señales concretas: una nueva fecha para las conversaciones entre Irán y los países del Golfo, avances verificables sobre Ormuz o la recuperación del oleoducto Este-Oeste podrían retirar parte de la prima acumulada.
El riesgo ya no está concentrado en una sola ruta. La combinación de restricciones en Ormuz, infraestructura terrestre saudí y Bab el-Mandeb aumenta el número de puntos potenciales de interrupción y reduce las alternativas disponibles para sacar petróleo desde una de las principales regiones productoras del mundo.
Sergio Cisternas, Analista de mercados EBC Financial Group




