El crecimiento acelerado de la superficie cultivada y el exceso de oferta presionan los precios internacionales y obligan al sector a discutir un ajuste estructural para recuperar rentabilidad.
La temporada 2025-2026 de exportaciones de cerezas de Chile terminó con volúmenes altos pero con un deterioro marcado en los retornos económicos. Con más de 550.000 toneladas exportadas y una superficie cultivada que supera las 77.700 hectáreas, la industria enfrenta un desbalance estructural entre oferta y demanda que amenaza la sostenibilidad del negocio.
Por segundo año consecutivo, la actividad registra resultados negativos. La campaña 2025/26 cerró con alrededor de 113 millones de cajas exportadas, frente a las 125 millones del ciclo anterior. Aunque el volumen cayó, los precios continuaron deprimidos, lo que evidencia que el mercado internacional no logra absorber más de 100 millones de cajas sin afectar significativamente los valores.
El especialista del mercado de cerezas Juan Pablo Subercaseaux sostuvo que el punto de equilibrio se encuentra por debajo de ese nivel. Según explicó en una entrevista al medio especializado Smartcherry, mientras Chile exportaba cerca de 85 millones de cajas el negocio funcionaba de manera adecuada. Al superar los 100 millones, la presión sobre los precios se volvió evidente.
Expansión productiva y saturación del mercado
El origen del problema está en el rápido crecimiento de la superficie plantada. En apenas cinco años, Chile pasó de cerca de 49.000 hectáreas a más de 77.700, un incremento cercano al 60 %. Este ritmo implica la incorporación de más de 8.000 hectáreas adicionales por año, lo que a plena producción podría sumar cerca de 80.000 toneladas anuales al mercado internacional.
Ese aumento tiene además un efecto acumulativo. Actualmente cerca del 35 % de la superficie plantada —más de 25.000 hectáreas— aún no alcanza su plena producción. Incluso si se detuviera completamente la expansión, la oferta seguiría creciendo en el corto y mediano plazo.
Con la superficie actual, el potencial productivo máximo del país podría rondar las 930.000 toneladas, aproximadamente un 40 % más que lo exportado actualmente. Traducido a cajas, el volumen podría superar los 180 millones, un escenario que el mercado difícilmente absorbería sin una caída abrupta de precios.
Calidad en tensión y pérdida de valor
El exceso de fruta también ha impactado en la percepción del producto. Durante años, la cereza chilena en China —principal destino de las exportaciones— fue considerada un artículo premium asociado a celebraciones como el Año Nuevo Lunar. Sin embargo, la última temporada evidenció problemas de calidad en algunas partidas, con calibres irregulares, diferencias de color y menor firmeza.
La situación también afectó a la fruta temprana, tradicionalmente la más valorizada por llegar antes al mercado. Este año presentó problemas de calibre, color y firmeza, mientras que mayores volúmenes redujeron los precios desde el inicio de la temporada.
Aunque dentro del sector se discutieron protocolos de autorregulación —como estándares mínimos de calidad y coordinación de embarques—, estos no llegaron a implementarse antes del inicio de la campaña. En ausencia de acuerdos, cada empresa priorizó sus propios envíos, lo que incrementó la presión sobre el mercado.
El debate sobre la erradicación
Frente a este escenario, distintos analistas coinciden en que el nuevo equilibrio debería ubicarse entre 80 y 100 millones de cajas por temporada. Para producir ese volumen con estándares de calidad adecuados, Chile debería operar con alrededor de 50.000 hectáreas cultivadas.
Eso implica reducir entre 25.000 y 30.000 hectáreas respecto de la superficie actual. La medida supone decisiones empresariales complejas, con impactos en inversión, empleo y estructura productiva, pero muchos especialistas la consideran inevitable para recuperar la rentabilidad del sector.
Subercaseaux sostiene que el ajuste será gradual y podría extenderse durante varios años. Mientras tanto, el crecimiento proyectado para la próxima campaña podría llevar las exportaciones hasta los 140 millones de cajas, lo que profundizaría el desbalance si no se aplican medidas correctivas.
Un liderazgo en revisión
Chile se convirtió en menos de dos décadas en el líder mundial de exportación de cerezas gracias a su eficiencia productiva y a la fuerte demanda del mercado chino. Sin embargo, el actual escenario plantea la necesidad de redefinir la estrategia del sector.
El desafío pasa por reducir la superficie cultivada, fortalecer los estándares de calidad y mejorar la coordinación comercial para evitar un ajuste desordenado provocado por precios persistentemente bajos.
La temporada 2025-2026 dejó una señal clara para la industria: el crecimiento acelerado ya no garantiza rentabilidad. El futuro del sector dependerá de su capacidad para adaptarse a un nuevo equilibrio entre oferta, demanda y calidad.






