8M: En el Perú, las mujeres ganan 24% menos que los hombres y enfrentan mayores barreras para acceder a una pensión

En el marco del Día Internacional de la Mujer, AFP Integra advierte que las brechas laborales impactan directamente en la jubilación femenina.

En el Perú, las mujeres continúan enfrentando desigualdades estructurales en el mercado laboral que afectan no solo sus ingresos actuales, sino también su seguridad económica futura. De acuerdo con el Informe de Brechas de Género 2025 del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), las mujeres perciben en promedio 24% menos ingresos que los hombres, una diferencia que termina trasladándose al monto de sus pensiones.

Esta desigualdad no responde únicamente al nivel salarial. La participación económica femenina se mantiene 16,6 puntos porcentuales por debajo de la masculina (61,6% frente a 78,2%), lo que evidencia barreras persistentes para la inserción y permanencia de las mujeres en el mercado laboral. Además, entre las personas en edad de trabajar que permanecen fuera de la actividad económica, casi dos tercios son mujeres.

“Las brechas que enfrentan las mujeres no son solo estadísticas. Son el resultado de trayectorias laborales interrumpidas y de menores oportunidades de desarrollo que limitan su autonomía económica”, señala Michelle Salcedo, vicepresidenta de Talento Humano y Asuntos Corporativos de AFP Integra.

Estas cifras se dan en un escenario donde las desigualdades persisten a nivel regional y global. Según Aequales, en Latinoamérica la brecha salarial regional se mantiene alrededor del 15% y, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), a nivel global las mujeres dedican 2,5 veces más tiempo que los hombres al trabajo de cuidado no remunerado, lo que impacta directamente en su continuidad laboral y capacidad de ahorro.

En el caso peruano, esto se profundiza, además, por los altos niveles de informalidad laboral. Según el INEI, más del 70% de las mujeres que trabajan lo hace en el sector informal, lo que limita su acceso a protección social y a mecanismos de ahorro previsional. En consecuencia, solo el 34,1% de las mujeres que trabajan está afiliada al sistema de pensiones. La situación es aún más crítica en zonas rurales, donde el nivel de afiliación femenina es significativamente menor.

“Las pensiones más bajas a las que acceden muchas mujeres son consecuencia de brechas salariales, informalidad e interrupciones laborales que, acumuladas a lo largo de la vida, terminan impactando directamente en el monto final de su jubilación”, agrega Salcedo.

“Reducir estas desigualdades requiere un esfuerzo conjunto entre el sector público, privado y la sociedad, promoviendo mayor formalización, corresponsabilidad en el cuidado y educación financiera temprana. No es solo una agenda de equidad, sino una condición necesaria para el desarrollo del país y para cerrar desigualdades que hoy se proyectan hasta la jubilación”, concluye.