Haycker Colina analiza la fragilidad económica y la crisis política del Perú en su visita al país

El politólogo y analista internacional expuso su diagnóstico sobre inflación, informalidad, libre mercado e inestabilidad institucional en el escenario peruano actual.

Durante su reciente visita a Lima, el politólogo y analista internacional Haycker Colina compartió con medios de comunicación, académicos y representantes del sector privado su visión sobre el complejo panorama económico y político que atraviesa la República del Perú. Colina, reconocido por su trayectoria en el análisis de sistemas políticos latinoamericanos, advirtió que el país enfrenta una tormenta perfecta de vulnerabilidades estructurales que ponen en riesgo su estabilidad a mediano plazo.

Inflación y presión al bolsillo ciudadano

Colina señaló que, si bien el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) ha logrado reducir la inflación respecto a los picos registrados entre 2022 y 2023, las presiones inflacionarias persisten sobre los alimentos, el combustible y los servicios básicos. «La inflación en el Perú no es solo un fenómeno monetario; es el síntoma de una economía que no ha resuelto sus problemas de distribución, acceso al crédito y encadenamiento productivo», afirmó el analista. Subrayó que los sectores de menores ingresos siguen siendo los más afectados, lo que profundiza la desigualdad y erosiona la confianza en las instituciones. Pese a ello su moneda si es estable, mucho mejor que otros países de la región.

Crisis política e ingobernabilidad crónica

El politólogo fue categórico al describir la crisis política peruana. La sucesión acelerada de presidentes, la confrontación permanente entre el Ejecutivo y el Congreso, los escándalos de corrupción y la debilidad del sistema de partidos configuran, según Colina, un estado de «ingobernabilidad crónica». «El Perú tiene un sistema político fragmentado que impide la construcción de consensos necesarios para implementar reformas económicas de fondo. Mientras el poder político siga siendo un campo de batalla de intereses personales y no de proyectos de nación, la economía seguirá pagando el costo», indicó con firmeza. Advirtió también sobre el riesgo del populismo como respuesta a la frustración ciudadana.

Economía informal: el Estado paralelo

Uno de los puntos centrales del análisis de Colina fue la informalidad económica, que en el Perú supera el 70% de la fuerza laboral. Para el analista, este fenómeno no es únicamente un problema fiscal, sino una expresión de la desconfianza histórica del ciudadano hacia el Estado. «La informalidad en el Perú es racional desde la perspectiva del ciudadano: el Estado no le ofrece servicios de calidad, le cobra impuestos y no le garantiza seguridad jurídica. La gente crea sus propias reglas de juego». Sostuvo que combatir la informalidad exige no solo incentivos tributarios, sino una reforma profunda del aparato estatal que haga atractiva y confiable la formalización.

Libre mercado: fortaleza y asignatura pendiente

Colina reconoció que el modelo de economía de libre mercado adoptado por el Perú desde los años noventa ha permitido al país sostener décadas de crecimiento y atraer inversión extranjera. Sin embargo, alertó que dicho modelo enfrenta un déficit de legitimidad social. «El libre mercado puede ser eficiente en la asignación de recursos, pero si no va acompañado de instituciones sólidas, un sistema judicial confiable y políticas sociales efectivas, genera ganadores y perdedores visibles que alimentan el resentimiento político». Instó al liderazgo empresarial y a los tomadores de decisiones a apostar por un capitalismo inclusivo que amplíe oportunidades y reduzca brechas.

«El Perú tiene todos los ingredientes para ser una potencia regional: recursos naturales, capital humano y acceso al mercado global. Lo que le falta es la arquitectura institucional y la voluntad política para consolidarlo», afirmo Colina.