Sólido empleo sacude apuestas de recorte y eleva rendimientos en EE. UU.

El sólido dato de empleo en Estados Unidos reconfiguró de forma abrupta las expectativas del mercado, desplazando las apuestas de recorte de tasas hacia el segundo semestre y provocando una venta en bonos que elevó los rendimientos, en un contexto de tensiones geopolíticas, presión fiscal y creciente protagonismo de la inteligencia artificial en los resultados corporativos.

Esta jornada financiera ha estado marcada por una recalibración agresiva de las expectativas monetarias en Estados Unidos tras un informe de empleo que ha desafiado las proyecciones de enfriamiento. Mientras la administración Trump intensifica su agenda energética basada en el carbón y ejerce presión diplomática sobre Irán y China, los mercados de renta fija han sufrido una liquidación ante la perspectiva de que la Reserva Federal mantenga su postura restrictiva por más tiempo del previsto.

El informe de nóminas no agrícolas de enero ha sacudido los cimientos de Wall Street al registrar la creación de 130,000 empleos, superando ampliamente las expectativas y marcando el mayor aumento en más de un año. La tasa de desempleo descendió inesperadamente al 4.3%, lo que sugiere una resiliencia del mercado laboral que ha obligado a los operadores a desplazar las apuestas del próximo recorte de tasas de junio hacia julio. Sin embargo, la euforia inicial en los índices bursátiles se desvaneció, con el S&P 500 rondando los 6,940 puntos casi sin cambios, mientras que los bonos del Tesoro a corto plazo fueron liquidados, elevando el rendimiento del bono a dos años al 3.51%.

Dentro de la Reserva Federal, las opiniones convergen hacia la cautela. Beth Hammack señaló que la tasa de los fondos federales se encuentra cerca de la neutralidad y que es «bueno que la Fed se mantenga en espera por ahora». Hammack vinculó el aumento en los precios del oro con las presiones inflacionarias y advirtió que la deuda del gobierno de EE. UU. sigue un «camino insostenible» que debe ser afrontado. Por su parte, el gobernador Schmid enfatizó que no ve evidencia de que las tasas actuales estén restringiendo la economía, advirtiendo que recortes adicionales podrían permitir que la inflación se mantenga alta por más tiempo. En contraste, el gobernador Miran ofreció una visión más optimista, sugiriendo que la inflación bajará drásticamente este año y que todavía existen razones para considerar bajas en las tasas.

En el frente fiscal y de crecimiento, la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) proyectó un crecimiento del PIB real del 2.2% para 2026. No obstante, el asesor de la Casa Blanca, Kevin Hassett, fue más ambicioso al afirmar que el auge de la inteligencia artificial podría impulsar el crecimiento del PIB a niveles de entre 4% y 5% este año. El déficit fiscal acumulado para 2026 se sitúa en 697,000 millones de dólares, una mejora frente a los 840,000 millones del periodo comparable en 2025.

El presidente Donald Trump encabezó un evento sobre el carbón en la Casa Blanca, donde anunció que firmará una orden para que el Pentágono compre electricidad de plantas de carbón, calificándolo como la forma de energía «más confiable». Trump proyectó que la generación de energía a carbón aumentará entre un 25% y 30% este año. En el ámbito internacional, la tensión con Irán se ha intensificado; el Pentágono prepara el despliegue de un segundo portaaviones en Oriente Medio mientras Trump aumenta la presión para alcanzar un nuevo acuerdo nuclear. El Secretario del Tesoro, Scott Bessent, confirmó que EE. UU. está rastreando el dinero de los líderes iraníes enviado por todo el mundo.

Respecto a Venezuela, el Secretario de Energía, Chris Wright, anticipó un aumento dramático en la producción de petróleo y gas este año, informando que el gobierno trabaja activamente en la emisión de nuevas licencias. En este contexto, el crudo WTI para marzo cerró con un alza del 1.05% a 64.63 dólares por barril, impulsado por los riesgos geopolíticos a pesar de que la EIA reportó un aumento masivo en los inventarios de crudo de EE. UU. de 8.53 millones de barriles, el nivel más alto en un año.

Cisco Systems ($CSCO) reportó ganancias sólidas en su segundo trimestre con un BPA ajustado de 1.04 dólares, superando las estimaciones. La compañía elevó sus previsiones anuales, destacando que los pedidos de IA de hiperescaladores se aceleraron a 2,100 millones de dólares, con la expectativa de reconocer más de 3,000 millones en ingresos por infraestructura de IA en el año fiscal 2026. McDonald’s ($MCD) también batió las expectativas con ingresos de 7,010 millones de dólares y un crecimiento en ventas compensatorias globales del 5.7%.

En el sector tecnológico puro, Meta Platforms ($META) anunció una inversión superior a 10,000 millones de dólares en un nuevo centro de datos en Indiana, mientras se conoció que el fondo Pershing Square de Bill Ackman ha tomado una participación en la empresa. Por el contrario, Apple ($AAPL) enfrenta obstáculos con el lanzamiento de su nuevo Siri, cuyas funciones impulsadas por IA podrían retrasarse hasta finales de 2026 o incluso 2027. Asimismo, Antropic anunció planes para poner en funcionamiento su propia generación de energía para alimentar sus centros de datos.

En Europa, el canciller alemán Friedrich Merz advirtió en la Cumbre de Amberes que las empresas de la UE se están quedando atrás en inteligencia artificial debido a la complejidad normativa, instando a cerrar la brecha de crecimiento con EE. UU. y China. El presidente francés, Emmanuel Macron, calificó los aranceles estadounidenses como un «punto de inflexión estructural» y un «mecanismo de coerción», sugiriendo que la única vía para fortalecer el presupuesto europeo es la deuda conjunta. En el Reino Unido, la Ministra de Hacienda Rachel Reeves sugirió una posible alineación más profunda con la UE en sectores clave.

En Asia, la atención se centra en la próxima cumbre en Beijing, donde se espera que Trump y Xi Jinping extiendan la tregua comercial actual. No obstante, la presión interna en EE. UU. continúa, con senadores demócratas instando a la administración a usar el T-MEC para frenar la entrada de vehículos chinos. En Australia, la gobernadora del RBA, Bullock, calificó una inflación del 3% como «inaceptable», señalando que la lucha contra el aumento de precios sigue vigente a nivel global.

Desde mi punto de vista, puedo asegurar que la sesión de hoy confirma, que la economía estadounidense está operando bajo una dinámica de fuerza excesiva que complica la narrativa de desinflación de la Reserva Federal. La divergencia entre un mercado laboral robusto (130K empleos) y la urgencia de la administración por desregular y estimular sectores tradicionales como el carbón crea un entorno de inflación latente que el mercado de bonos ya está castigando.

La Fed se encuentra en un periodo de espera prolongada. El dato del IPC será el juez final; si la inflación no baja drásticamente como sugiere Miran, la Fed podría verse obligada a mantener las tasas inalteradas durante todo el primer semestre de 2026, lo que presionaría a la baja a los sectores de servicios inmobiliarios y empresas de software de pequeña capitalización.

La IA ha dejado de ser una promesa para convertirse en una fuente de ingresos tangible para firmas como Cisco, pero la brecha entre quienes logran ejecutar (Meta, Cisco) y quienes enfrentan retrasos (Apple) se ampliará, provocando una rotación dentro del sector tecnológico.

El despliegue del segundo portaaviones y la retórica sobre el T-MEC sugieren que el descuento por riesgo geopolítico en el petróleo y el oro seguirá vigente. El crudo WTI tiene un soporte sólido en los 60-62 dólares, con un sesgo alcista si las negociaciones con Irán fallan la próxima semana.

El mercado se encuentra actualmente en un estado de neutralidad psicológica (miedo y codicia 50/100), pero el «miedo extremo» en las criptomonedas (11/100) indica que la liquidez se está refugiando en activos tradicionales y efectivo ante la incertidumbre regulatoria y fiscal.

Felipe Mendoza, CEO IMB Capital Quants