Tener claros los objetivos, el plazo de inversión y el nivel de riesgo ayuda a actuar con mayor orden cuando los mercados se mueven a la baja.
Cuando los mercados financieros caen, es natural que muchas personas sientan preocupación e incertidumbre sobre sus inversiones. Las noticias negativas, los movimientos bruscos de precios y la sensación de pérdida pueden llevar a tomar decisiones apresuradas que, en lugar de ayudar, terminan afectando los resultados financieros. En este contexto, mantener la disciplina financiera se vuelve fundamental para atravesar estos periodos con mayor tranquilidad y orden.
De acuerdo con SURA Investments, uno de los errores más comunes durante las caídas del mercado es actuar por impulso, ya sea vendiendo inversiones por miedo o modificando la estrategia sin una evaluación adecuada del escenario y de los objetivos personales.
Los movimientos a la baja forman parte normal del comportamiento de los mercados. A lo largo del tiempo, estos ciclos han demostrado que las caídas suelen ser temporales y que, con paciencia, los mercados tienden a recuperarse. Por ello, para quienes invierten con objetivos de mediano y largo plazo, mantener la calma y evitar decisiones apresuradas puede marcar una gran diferencia en los resultados finales.
Una estrategia de inversión no se construye pensando solo en los momentos positivos, sino – por sobre todo – en escenarios difíciles. Por eso, cuando hay cambios en los mercados, es importante recordar cuáles son los objetivos financieros, el plazo de la inversión y el nivel de riesgo que cada persona puede asumir.
“Si esos elementos se mantienen, lo más recomendable es no cambiar el rumbo. Revisar la estrategia es válido, pero abandonarla por miedo puede ser perjudicial”, señala Iván Zárate, gerente general de SAB SURA, una empresa de SURA Investments. Mantener una visión de largo plazo ayuda a evitar decisiones basadas únicamente en emociones y permite actuar con mayor coherencia frente a la volatilidad.
En este proceso, la diversificación cumple un rol clave. Tener el dinero distribuido en diferentes tipos de activo ayuda a reducir el impacto de las caídas, ya que no todos se comportan de la misma manera en momentos de incertidumbre. Esta combinación permite proteger mejor el portafolio y darle mayor estabilidad en el tiempo.
Asimismo, es clave recordar que, aunque los mercados en baja suelen generar preocupación, también pueden abrir oportunidades para invertir de forma ordenada. En algunos casos, ciertos activos pueden bajar más de lo esperado, lo que permite evaluarlos a precios más atractivos, siempre que estas decisiones estén alineadas con la estrategia personal y el horizonte de inversión.
En un entorno económico cambiante, contar con orientación profesional es clave para tomar decisiones informadas. Mantener la disciplina financiera, evitar reacciones impulsivas y seguir una estrategia bien definida permite enfrentar los periodos de volatilidad con mayor seguridad y continuar avanzando hacia los objetivos financieros, incluso en momentos difíciles del mercado.






