La alta dirección se redefine en un entorno de volatilidad y riesgos crecientes. Cornerstone identifica los perfiles clave que las organizaciones deberán priorizar para crecer con productividad, resiliencia y competitividad en 2026.
Con una proyección de crecimiento para 2026 en torno al 3% según el BCRP, el Perú enfrenta una ventana de oportunidad para acelerar inversión, productividad y competitividad. En un entorno de alta volatilidad, la contratación de alta dirección se vuelve un factor crítico para ejecutar estrategia, acelerar inversión y elevar la resiliencia del negocio.
A ello se suma que 2026 es un año electoral, un factor que suele elevar la cautela y la necesidad de lectura de escenarios. En paralelo, las ciberamenazas, disrupciones operativas y presión reputacional son parte del core de la agenda. Solo en 2024, el Perú registró más de 45,5 mil millones de intentos de ciberataques, una señal de que el liderazgo debe integrar crecimiento y protección en el mismo tablero.
“El C-Level que el Perú necesita en 2026 no se define solo por trayectoria, sino por su capacidad de anticiparse a lo que se viene, a adaptarse a los cambios y ayudar a la transformación. Hoy se requiere liderazgo que ejecute con excelencia pensando en crecimiento con disciplina que acelere la digitalización con foco estratégico y exactitud y eleve la resiliencia del negocio, manteniendo un nivel de eficiencia que le permita adaptarse rápidamente”, señaló Diego Cubas, CEO Perú y Presidente Latam de Cornerstone.
Perfiles C-Level para este 2026
Según Cubas, el Perú necesitará en 2026 una alta dirección con capacidades específicas. Entre los perfiles clave destacan:
- CEOs: estrategas adaptables y constructores de culturas de alto rendimiento. – Perfiles que piensen en escenarios y no planes estáticos, con capacidad de ajustar ágilmente a cambios. En adición, influencian y construyen culturas con propósito y sentido de pertenencia, donde la cultura sea un habilitador de entregar el máximo potencial.
- CFO estratégico. – “En un entorno volátil, este rol sostiene la inversión con disciplina: control de caja, asignación de capital y lectura de escenarios. Además, fortalece el gobierno corporativo y la credibilidad ante inversionistas y bancos”, acota Cubas.
- Chief Digital / AI Officer. – En el Perú, este rol es clave para cerrar brechas de competitividad frente a pares regionales y acelerar la productividad. Su propósito es traducir digitalización e IA en resultados, con automatización y mejoras de procesos con retorno medible.
- Chief Data & Analytics. – Sin datos confiables y un solo número para la compañía para la toma de decisiones, la gestión se vuelve reactiva. Este rol ordena la información, eleva la calidad de decisiones y permite anticipar riesgos, con impacto directo en la productividad.
- CISO / liderazgo de ciberseguridad. – “La ciberseguridad ya es continuidad del negocio. Con ataques en aumento, este perfil protege la operación, reputación y confianza, y reduce el riesgo de parálisis operativa y pérdidas económicas”, argumenta el especialista.
- Chief Operations / Supply Chain.- Perú es especialmente vulnerable a disrupciones logísticas y operativas. Este rol asegura continuidad, eficiencia y capacidad de respuesta ante shocks, cuidando costos y cumplimiento.
- Chief Sustainability / ESG.- En sectores clave, sostenibilidad se traduce en licencia social, acceso a financiamiento y competitividad exportadora. También reduce riesgos reputacionales y fortalece cadenas de valor exigidas por mercados internacionales.
- Chief People & Culture.- “La ejecución depende de capacidades y una cultura que sea habilitadora. En un mundo cada vez más competitivo, el rol del CHRO es estratégico para atraer, desarrollar y fidelizar el mejor talento para el momento de la compañía, ayudando a construir culturas de alto rendimiento, con propósito y sentido de pertenencia”, señala Cubas.
En conjunto, estos perfiles apuntan a lo mismo: ejecutar planes con objetivos de crecimiento, manteniendo o incrementando márgenes y logrando un modelo adaptable al entorno.
“Para 2026, la pregunta no es solo a quién contratar, sino qué capacidades necesita la alta dirección para ejecutar crecimiento sin exponerse a riesgos innecesarios. Si una organización quiere avanzar, debe asegurar gobierno financiero, liderazgo digital y data confiable, además de resiliencia operativa y ciberseguridad. Esos perfiles reducen incertidumbre y acelera resultados.”, finaliza Diego Cubas.






