El Perú mantiene sectores con demanda sostenida y capacidad operativa que continúan atrayendo inversión extranjera. Estas son las actividades que concentran mayores oportunidades y qué debe considerar un inversionista al evaluarlas.
Más allá del ruido coyuntural por las próximas elecciones generales, Perú se posiciona como un mercado importante para las inversiones extranjeras. Esto se debe a una combinación de factores estructurales que se mantienen en el tiempo: una demanda interna que sigue creciendo, sectores productivos con alto potencial de expansión y una ubicación estratégica que facilita el acceso a otros mercados de la región.
Este atractivo se refleja también en los flujos de inversión extranjera que sigue recibiendo el país. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en 2024 el país registró un crecimiento de 56.7% en los flujos de IED, alcanzando alrededor de US$ 6800 millones, una de las tasas más altas de la región en un contexto global aún marcado por la cautela de los inversionistas.
“Desde la perspectiva privada, muchas empresas siguen eligiendo al Perú porque les permite operar con escala, entender la región y proyectarse hacia otros mercados. Más allá de la coyuntura, lo que pesa es la posibilidad de hacer negocios de manera ordenada y sostenible”, explica Luis Fuentes, director del Grupo Fuentes en Perú y de Alligare Internacional en Latinoamérica. Asimismo, destaca la importancia de acompañar a los inversionistas en su proceso de instalación y operación para que puedan enfocarse en el negocio y no en las barreras administrativas.
En ese contexto, Fuentes identifica cinco sectores que hoy concentran oportunidades concretas de inversión, tanto para nuevos inversionistas como para empresas que buscan expandir o consolidar operaciones en el país:
Agroindustria y alimentos. El atractivo de la agroindustria peruana va más allá de la producción primaria. Existen oportunidades claras en procesamiento, infraestructura, tecnología, certificaciones y valor agregado, especialmente orientadas a mercados internacionales. La combinación de diversidad climática, experiencia exportadora y demanda externa sostenida permite desarrollar operaciones escalables y con proyección regional.
Energía e infraestructura. El crecimiento de los sectores productivos impulsa la demanda por energía e infraestructura de soporte. Proyectos en energías renovables, transmisión, transporte y servicios asociados a la operación de activos resultan claves para acompañar la expansión económica.
Logística y comercio. La ubicación estratégica del Perú y su red de tratados comerciales fortalecen el desarrollo de soluciones logísticas integrales. Las oportunidades se concentran en almacenamiento, distribución, transporte, trazabilidad y organización de cadenas regionales, permitiendo que las empresas utilicen al país como base para atender distintos mercados de Sudamérica.
Servicios empresariales y tecnología. Cada vez más empresas extranjeras optan por establecer en el Perú centros de operación, back office y servicios compartidos. Factores como el talento local, los costos competitivos y la cercanía cultural con otros mercados hacen del país un entorno atractivo para centralizar funciones administrativas, financieras y de soporte, siempre que la operación esté bien estructurada desde el inicio.
Al evaluar estos sectores, la experiencia muestra que las inversiones más exitosas son aquellas que priorizan el orden desde el inicio: una estructura legal adecuada, claridad tributaria, procesos definidos y una planificación realista del primer año de operación.
“Muchas inversiones fallan no por el mercado, sino por una mala implementación. Cuando la estructura es sólida, el negocio puede operar con estabilidad y crecer incluso en entornos complejos”, concluye Fuentes.






