El aumento acelerado de exportaciones desde Venezuela tras el acuerdo con Washington genera cuellos de botella en la Costa del Golfo, donde los refinadores dudan por precios, tipo de crudo y capacidad instalada.
Las refinerías de la Costa del Golfo de Estados Unidos atraviesan dificultades para procesar el fuerte incremento de petróleo venezolano registrado en las últimas semanas, luego del acuerdo de suministro por 2.000 millones de dólares alcanzado entre Caracas y Washington, según operadores del mercado y datos de transporte marítimo citados por Reuters.
Si bien firmas comerciales como Vitol y Trafigura, junto a Chevron, recibieron licencias de Estados Unidos para comercializar crudo venezolano, la respuesta de los refinadores ha sido más cautelosa de lo esperado.
Precios y calidad del crudo, los principales obstáculos
Uno de los factores que explica esta resistencia es el tipo de crudo pesado que exporta Venezuela, el cual requiere instalaciones específicas y procesos más costosos. A ello se suma que los descuentos ofrecidos, cercanos a los 9,50 dólares por barril frente al Brent, resultan apenas superiores a los de crudos canadienses competidores, reduciendo el incentivo económico para los refinadores estadounidenses.
Exportaciones en fuerte alza y petróleo sin destino claro
Las exportaciones de petróleo venezolano hacia Estados Unidos casi se triplicaron en enero, alcanzando aproximadamente 284.000 barriles diarios, mientras que las exportaciones totales del país se elevaron a cerca de 800.000 barriles por día, desde los 498.000 registrados en diciembre.
Parte de este volumen aún no ha sido colocada en el mercado. Algunos tanqueros permanecen en espera de descarga frente a puertos estadounidenses o reducen su velocidad para ajustar los tiempos de entrega ante la falta de compradores confirmados.
El rol de Chevron y las limitaciones operativas
Chevron, principal operador estadounidense en Venezuela, produce alrededor de 250.000 barriles diarios en el país sudamericano. Sin embargo, su red de refinerías en Estados Unidos solo puede procesar hasta 150.000 barriles diarios, lo que obliga a comercializar el excedente con terceros o recurrir al almacenamiento.
La compañía estima que podría incrementar su producción en hasta 50 % en los próximos 18 a 24 meses, aunque cualquier expansión está sujeta a nuevas autorizaciones del gobierno estadounidense.
China se retira y EE.UU. refuerza el control
China, que había sido el principal destino del crudo venezolano, no ha recibido cargamentos desde la captura de Nicolás Maduro a inicios de enero. En paralelo, Estados Unidos anunció que mantendrá un control indefinido sobre las exportaciones venezolanas, permitiendo compras externas solo bajo condiciones de precios considerados justos, medida que fue rechazada por Beijing.
India aparece como alternativa para aliviar el exceso
Ante las limitaciones del mercado estadounidense, India surge como una posible válvula de escape. Un reciente acuerdo comercial permitiría a Reliance Industries importar petróleo venezolano, diversificando los destinos de exportación y reduciendo la dependencia de Estados Unidos como comprador principal.
Este giro podría redefinir el mapa de flujos del crudo venezolano en los próximos meses, en un contexto donde la geopolítica y la capacidad de refinación siguen marcando el ritmo del mercado energético.






