Un proyecto hotelero de alta gama, respaldado por capitales nacionales e internacionales, apuesta por un desarrollo turístico descentralizado con impacto económico, social y cultural en la región.
El Valle Sagrado de Cusco se perfila como uno de los principales focos de inversión turística de alto nivel en el país. Grupo Invictus S.A. dio a conocer el desarrollo de un proyecto hotelero de lujo, con una inversión proyectada de más de US$ 25 millones, orientado a fortalecer la oferta de turismo premium y a dinamizar la economía regional a través de un modelo de crecimiento con enfoque territorial.
La iniciativa, que contempla la construcción del hotel resort Elohim Raymi, fue presentada en un evento público realizado en la Casa de la Cultura de Cusco, con la participación de representantes de los sectores turismo, construcción e inversión, así como asistentes provenientes de distintas regiones del país. Posteriormente, la ceremonia de colocación de la primera piedra se llevó a cabo en el Valle Sagrado, con la presencia de delegaciones empresariales de Colombia, México y Emiratos Árabes Unidos, evidenciando el interés y la cooperación internacional en torno a proyectos de desarrollo turístico en el sur del Perú.
“Cusco es patrimonio del mundo, pero también es una oportunidad para construir desarrollo con visión: empleo, formación, compras locales y una cadena de valor que se quede en la región”, señaló Carlos Leyva, CEO de Grupo Invictus S.A.
El desarrollo hotelero se inscribe en una tendencia creciente del turismo internacional, impulsada por viajeros que buscan experiencias exclusivas, bienestar, gastronomía de alto nivel, contacto con la naturaleza y una conexión auténtica con la cultura local. Bajo ese enfoque, el resort ha sido concebido como una propuesta integral que combina infraestructura especializada, diseño alineado a estándares internacionales y una operación orientada al segmento de turismo de lujo.
Desde su etapa inicial, el proyecto ha priorizado la articulación con el entorno local, con el objetivo de que la actividad turística genere beneficios directos e indirectos para la población del Valle Sagrado. Entre los ejes anunciados se encuentran la integración progresiva de proveedores y servicios locales, la generación de empleo y capacitación en áreas vinculadas a hotelería y atención al visitante, así como la promoción de experiencias con identidad, en coordinación con iniciativas culturales y emprendimientos de la zona.
Este enfoque busca que el crecimiento turístico no se concentre únicamente en los circuitos tradicionales, sino que contribuya a una economía regional más diversificada, dinámica y sostenible, ampliando las oportunidades para comunidades locales y actores productivos del entorno.
Como parte de su compromiso social, el proyecto también anunció acciones inmediatas de apoyo a infraestructura educativa y comunitaria. En esta primera etapa, se informó la entrega de más de 100 bolsas de cemento destinadas a la construcción y mejora de aulas escolares en zonas de Maras y otros sectores priorizados, en coordinación con organizaciones comunitarias y aliados sociales.
“No se trata solo de construir un destino; se trata de construir futuro. Cuando la inversión se alinea con educación y comunidad, el impacto trasciende”, agregó Leyva.
En el ámbito de planificación territorial, la iniciativa destacó además la importancia de la conectividad y la infraestructura estratégica para el crecimiento ordenado del turismo. En ese contexto, se mencionó el rol del Aeropuerto Internacional de Chinchero como un factor clave que podría facilitar el acceso de visitantes internacionales al Valle Sagrado en los próximos años, ampliando temporadas y fortaleciendo oportunidades para servicios locales.
Asimismo, se adelantó una visión de mediano plazo orientada al desarrollo de infraestructura complementaria para eventos y reuniones internacionales, con el objetivo de fomentar un turismo de mayor permanencia y gasto promedio, así como atraer actividades corporativas, culturales y competitivas que contribuyan a posicionar al Valle Sagrado como un destino integral dentro del mapa del turismo premium en Sudamérica.






