Comunicaciones en Catástrofes: un factor crítico

Por Silvina Graziadio, VP de Marketing de Globalsat Group

Cada vez que una catástrofe golpea con fuerza, la naturaleza nos recuerda lo frágiles que pueden ser muchas de las certezas que damos por sentadas. Los recientes incendios forestales en la zona centro-sur de Chile y el paso del ciclón Harry en Italia son un claro ejemplo de ello. Casas destruidas, comunidades aisladas, pérdidas de vidas humanas y, casi de inmediato, un problema que se repite una y otra vez… las comunicaciones dejan de funcionar.

Y esto no es casualidad. Las redes de telefonía fija y celular dependen de antenas, cables y centrales que están a merced del fuego, el agua, los terremotos o los vientos extremos. Basta con que una parte de esta infraestructura falle para que la comunicación se vuelva intermitente o, directamente, desaparezca. Y cuando eso ocurre en medio de una emergencia o desastre, las consecuencias pueden ser dramáticas.

En situaciones de catástrofe, comunicarse no es un lujo, es una necesidad vital. La voz permite coordinar decisiones urgentes entre equipos de emergencia, autoridades y personal en terreno. Los datos, por su parte, hacen posible compartir información clave como la ubicación de personas atrapadas, el estado de caminos e infraestructuras, imágenes aéreas, mapas actualizados o reportes en tiempo real. Sin esta información fluyendo de manera rápida y confiable, la respuesta se vuelve lenta, desordenada y mucho menos efectiva.

Aquí es donde la tecnología satelital deja de ser una alternativa lejana o sofisticada para transformarse en una herramienta esencial. Contar con sistemas de comunicación confiables reduce la incertidumbre, optimiza el uso de recursos y, en muchos casos, puede marcar la diferencia entre salvar o perder vidas.

Hoy existen diversas soluciones móviles basadas en tecnología satelital que se adaptan a distintas necesidades operativas. Sin embargo, no todas ofrecen el mismo nivel de confiabilidad cuando se trata de escenarios críticos.

Los teléfonos satelitales permiten mantener comunicación de voz, enviar mensajes de texto y transmitir datos incluso en los lugares más aislados del planeta, operando sobre redes satelitales dedicadas, diseñadas específicamente para comunicaciones de misión crítica. A diferencia de soluciones más recientes como el Direct-to-Device (D2D), estos sistemas no comparten espectro con millones de usuarios finales, lo que se traduce en menor congestión, mayor estabilidad y una disponibilidad mucho más predecible, incluso durante emergencias masivas. En contextos críticos, esa previsibilidad no es un detalle técnico: es un factor operativo clave.

Las radios satelitales facilitan la coordinación de equipos de rescate desplegados en terreno, algo fundamental cuando se trabaja en zonas extensas o de difícil acceso y donde la confiabilidad del enlace es prioritaria. Las terminales BGAN, por su parte, funcionan como verdaderas oficinas móviles, capaces de levantar en minutos un campamento de emergencia con acceso a voz, datos de alta calidad e incluso transmisión de video.

Finalmente, los hotspots satelitales permiten seguir utilizando un teléfono inteligente común, pero conectándolo a una infraestructura independiente de las redes terrestres, asegurando conectividad incluso cuando la infraestructura local ha colapsado por completo.

Una de las grandes ventajas de esta tecnología es su cobertura. Al operar a través de constelaciones satelitales globales, el servicio está disponible prácticamente en cualquier punto del planeta, incluso en zonas remotas o extremas. A esto se suma su robustez, pues los satélites, al estar fuera de la superficie terrestre, no se ven afectados por incendios, inundaciones, terremotos u otros eventos naturales.

Mientras las antenas celulares caen, las redes terrestres se interrumpen o los sistemas pensados para uso masivo se congestionan, las comunicaciones satelitales profesionales continúan operando sobre espectro dedicado, manteniendo la conectividad cuando más se la necesita.

Otro aspecto clave es el rápido despliegue. En el caso de los dispositivos móviles satelitales, basta con contar con el equipo, una vista despejada al cielo y un plan de conectividad. No se requieren obras, instalaciones complejas ni largos tiempos de espera. En una emergencia, ese factor tiempo puede ser decisivo.

Finalmente, la multifuncionalidad de estos sistemas los convierte en aliados estratégicos. Voz, datos, video y múltiples aplicaciones pueden estar disponibles según el tipo de equipo, permitiendo una gestión más integral y moderna de la emergencia.

La experiencia demuestra que, sin sistemas de comunicación adecuados, cualquier respuesta ante una catástrofe se vuelve caótica y lenta. En estos escenarios, la conectividad no es un complemento: es parte de la primera línea de respuesta. Y cuando hay vidas en juego, cada minuto cuenta.Final del formulario